El abogado y excongresista de la República, Yonhy Lescano Ancieta, expresó su profundo rechazo ante la decisión del encargado de la fiscalía, Tomás Aladino Gálvez, de desactivar los equipos especiales encargados de casos emblemáticos como Lava Jato, Cuellos Blancos del Puerto, Derechos Humanos e Interculturalidad, y Corrupción en el Poder.
Lescano describió esta acción como un «atropello a la lucha contra la corrupción» y una «vergüenza para el Perú». Según el jurista, el país atraviesa un quiebre institucional donde la ley está siendo «pisoteada» para dar paso al «reinado de lo ilícito». Para Lescano, el Estado peruano se encuentra actualmente «tomado por delincuentes», lo que ha provocado la desaparición de las funciones y principios establecidos en las normas legales.
El excongresista sostuvo que estas decisiones arbitrarias cuentan con el respaldo de un Congreso que sirve de «soporte», sugiriendo la existencia de un pacto entre las instituciones y el gobierno para garantizar la impunidad. Asimismo, cuestionó que la noticia se hiciera pública el 6 de enero, aprovechando la festividad de la Bajada de Reyes. Según Lescano, esta es una estrategia recurrente —similar a la del «fujimontesinismo»— que busca que las medidas pasen desapercibidas mientras la ciudadanía se encuentra distraída en celebraciones familiares.
La reestructuración afecta directamente a figuras clave de la fiscalía. Lescano advirtió que fiscales como Rafael Vela y José Domingo Pérez podrían ser reasignados a fiscalías comunes, perdiendo su especialización, o incluso retirados de sus cargos.
Mencionó específicamente el caso del fiscal Juárez Atoche, quien tras lograr hitos como la sentencia contra Alejandro Toledo y el inicio del juicio contra Susana Villarán, ha sido apartado del equipo especial bajo la fachada de un ascenso a fiscal superior. «Están eliminando a todo funcionario fiscal que ha demostrado valentía y coherencia para luchar contra los corruptos ‘grandazos'», afirmó el abogado.
Finalmente, Lescano hizo un llamado a la reflexión ciudadana de cara a las elecciones generales de 2026. Advirtió que, de no votar correctamente, el país podría caer en una situación inmanejable de anarquía y delincuencia, donde los partidos políticos actúan meramente como «organizaciones criminales» bajo fachadas.











