A más de cinco décadas del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende, el economista y catedrático peruano Javier Hurtado Mejía volvió a recordar el periodo que permaneció detenido en Chile durante los primeros meses de la dictadura de Augusto Pinochet.
Hurtado se encontraba en el país como estudiante becado cuando, el 13 de septiembre de 1973, militares intervinieron el hogar universitario donde residía junto a otros jóvenes.
Al identificarlo como presidente de la residencia estudiantil, los efectivos lo obligaron a permanecer en el suelo y realizaron disparos cerca de su cabeza para intentar obtener información sobre otros dirigentes. Hurtado aseguró que se negó a delatar a sus compañeros.
“Me pusieron que yo llevaba armas de Perú a Chile, y la única arma que les mostré a los soldados eran mis libros, porque estaba becado”, recordó.
Tras permanecer inicialmente bajo custodia militar, fue trasladado al Estadio Nacional de Santiago, recinto deportivo que después del golpe fue utilizado como centro de detención de miles de personas. El estudiante peruano fue llevado a los camarines subterráneos, donde permaneció junto a prisioneros chilenos y extranjeros en condiciones de hacinamiento.
Hurtado relató que durante su cautiverio los detenidos eran sometidos a interrogatorios y permanecían expuestos a un ambiente permanente de violencia. También recordó haber sido víctima de diversos métodos de tortura. Entre ellos mencionó simulacros de fusilamiento, inmersiones forzadas en agua fría durante la madrugada y golpes en los nudillos con objetos metálicos recubiertos de goma.
Los detenidos, según su testimonio, también escuchaban durante las noches disparos y gritos provenientes de diferentes sectores del recinto. El constante traslado de prisioneros entre los camarines permitió que los detenidos conocieran relatos sobre las acciones represivas que se desarrollaban fuera del Estadio Nacional.
La situación de los prisioneros comenzó a cambiar tras la inspección realizada por representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja al Estadio Nacional. Según el testimonio de Hurtado, posteriormente se concretaron gestiones entre el gobierno peruano de Juan Velasco Alvarado y las autoridades chilenas para facilitar la salida de ciudadanos peruanos detenidos.
El proceso fue conocido como “Operación Paquete”, mediante el cual se dispuso el traslado de los estudiantes y otros ciudadanos retenidos hacia el Perú. Uno de los aviones enviados desde Lima sufrió una avería en el aeropuerto de Pudahuel, por lo que los estudiantes tuvieron que permanecer temporalmente en la Embajada del Perú en Santiago. Finalmente, Hurtado logró regresar al país.
Décadas después de aquellos acontecimientos, el economista participa en actividades de memoria junto a sobrevivientes y organizaciones vinculadas a la Universidad de Chile. Hurtado considera que recordar lo ocurrido resulta fundamental para las nuevas generaciones y, especialmente, para los estudiantes universitarios.
Su testimonio forma parte de la memoria de los ciudadanos extranjeros que fueron detenidos tras el golpe de Estado de 1973 y que sobrevivieron a uno de los periodos más violentos de la historia contemporánea de Chile.











