TEMAS DEL DIA:

Coronavirus | Elecciones 2021 | Elecciones en Tacna | Vacunación | Salud | Tacna | Vizcarra | Pedro Castillo

PERROS Y GATOS TAMBIÉN DONAN SANGRE

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

 (Cortesía Andina).- Un centro japonés permite la donación de sangre en perros y gatos. Los animales únicamente podrán donar dos veces al año, y la sangre servirá única y exclusivamente para otros perros y gatos. Todo dependerá de lo saludable del animal y de la generosidad de sus dueños.

Los perros y los gatos, al igual que los seres humanos, gozan, cada vez más, de una mejor calidad de vida. Su esperanza de vida se ha alargado, con lo cual innumerables enfermedades pueden hacer acto de presencia.

Un centro japonés permite, en estos animales, la donación de sangre, para realizar transfusiones en trasplantes, operaciones y cualquier otro tipo de enfermedades en animales de esta especie.

Al centro, situado en las afueras de Tokyo y que ha sido acogido con entusiasmo por los propietarios de animales, ya han acudido algunas mascotas, quienes han sido muy valientes mientras les ponían la intravenosa.

Estos animales sólo podrán donar dos veces al año y los 200 ml de sangre como límite que se les puede extraer deberán ser almacenados, al menos, durante un mes, en los laboratorios, donde se analizarán meticulosamente.

 

No es el primer lugar del mundo en el que los animales pueden donar sangre.

En EEUU se hace habitualmente, mientras que en España es legal, aunque existen unas limitaciones expuestas por el Hospital Clínico Veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Una de estas condiciones es que los perros pesean, al menos, 20 kilos, y los gatos, cuatro. Además, tantos unos como otros deben estar exentos de enfermedades.

 

Un caso muy famoso en España fue el de Ilun, una perra que, en 2007, buscaba desesperadamente donante de sangre, en el País Vasco, debido a una delicada enfermedad que padecía.

Al final, encontró más de veinte perros dispuestos a salvarle la vida. Más bien, halló generosos dueños, pues, ante todo, ellos actúan en nombre de sus perros y son los que tienen la última palabra.