El Congreso de la República aprobó el dictamen que corresponde al Proyecto de Ley 10049/2024-CR que declara de interés nacional la recuperación y restauración de los restos de la goleta chilena Covadonga, hundida frente a las costas de Chancay durante la Guerra del Pacífico. La norma obtuvo 71 votos a favor, tres en contra y 13 abstenciones, aunque no contempla recursos económicos ni un plan técnico para ejecutar la compleja operación.
La iniciativa, de carácter simbólico, ha generado controversia por su viabilidad y costo, además de reavivar un antiguo debate histórico: la posibilidad —considerada más política que real— de utilizar un eventual rescate de la Covadonga como “moneda de cambio” para negociar con Chile la devolución del monitor Huáscar, capturado en 1879 y convertido en pieza central del patrimonio naval chileno.
El periodista y escritor Gastón Gaviola recordó que la Marina de Guerra del Perú concluyó hace más de dos décadas que la recuperación de la Covadonga es técnicamente imposible. Estudios realizados entre 1997 y 1998 determinaron que el casco de madera, hundido a unos 25 metros de profundidad, se encuentra destruido, carcomido y sin puntos de anclaje.
“La madera está totalmente podrida; cualquier intento de reflotarla haría que se desintegre por completo”, explicó Gaviola, citando el diagnóstico de la Marina. Además, recordó que el propio ejército chileno dinamitó los restos dos días después del hundimiento para evitar su rescate.
La Covadonga fue destruida en septiembre de 1880 por las llamadas “Fuerzas Sutiles”, un grupo de peruanos —en su mayoría civiles— que idearon un yate trampa cargado con media tonelada de dinamita. La explosión abrió un boquete de cuatro metros en el casco, provocando que la nave se hundiera en ocho minutos.
Gaviola descartó que el proyecto tenga algún efecto en las relaciones con Chile, pues el Huáscar “no es negociable”. El navío, donde murieron héroes chilenos como Arturo Prat y Manuel Thompson, es considerado un símbolo nacional en el vecino país.
En el Perú, la Covadonga evoca dolor histórico: fue la nave que provocó el hundimiento de la fragata Independencia, el buque más poderoso de la Marina peruana, durante el combate de Punta Gruesa.
Aunque el rescate total es inviable, varias piezas de la Covadonga ya fueron recuperadas y se exhiben en el Museo Naval del Perú, en el Museo de Sitio de Chancay y en la Plaza de Armas de ese distrito. Entre ellas se encuentran cañones, armas, utensilios y una estrella del antiguo escudo chileno, severamente deteriorados por la corrosión marina.
Los objetos, según especialistas, son testimonio de una de las operaciones más audaces de la historia naval peruana. Sin embargo, la polémica ley ha reabierto la pregunta sobre si vale la pena invertir recursos públicos en un proyecto que, a juicio de los expertos, pertenece más al terreno del simbolismo que al de la factibilidad.











