El sociólogo Cristian Flores, especialista en políticas públicas y autor de diversos estudios sobre participación política, juventudes y seguridad ciudadana, analizó el panorama actual de la criminalidad en el país y el desempeño del ministro del Interior, Víctor Torres Falcón “Tiburcio”. Recordó que el titular del sector proviene de la antigua Policía de Investigaciones y posee formación sólida en inteligencia policial, lo que le permite manejar información estratégica proveniente de fiscalía y unidades especializadas. Su lectura, señaló, es ante todo política, propia de un ministro que lidera hoy uno de los sectores más complejos del país.
Flores advirtió que el nuevo gobierno ya cumple un mes en funciones y, en ese periodo, se han registrado 160 homicidios a nivel nacional. Solo durante los 21 días de estado de emergencia, explicó, se contabilizan 41 homicidios, 33 de ellos con arma de fuego, según datos preliminares del SINADEF. Esto representa un promedio de casi dos asesinatos diarios, un indicador decisivo que determina el clima político y la percepción ciudadana. Recordó que la violencia homicida fue el detonante que aceleró la caída del gobierno Boluarte, con hechos tan graves como el ataque a la urbanización Aguamarina, ampliamente difundido en redes y noticieros.
El especialista también contextualizó la evolución delictiva desde la prepandemia. Explicó que, hasta 2019, en ciudades como Lima predominaban delitos patrimoniales —robos, arrebatos, microcomercialización de drogas— mientras que las extorsiones estaban concentradas en la costa norte. Sin embargo, tras la reapertura económica y el avance de la informalidad, las bandas criminales comenzaron a complejizarse y a encontrar en pequeños negocios, transportistas y servicios de subsistencia un mercado rentable. Así se configuró el escenario actual marcado por homicidios ligados a extorsión y estructuras de crimen organizado, fenómeno que, afirma, sí ha sido correctamente destacado por el ministro.
Sobre las prioridades del gobierno, Flores recordó que el presidente ha planteado tres ejes: seguridad ciudadana, reactivación económica y conducción del proceso electoral 2026. No obstante, subrayó que lo que más preocupa a la población es sobrevivir con tranquilidad: salir a trabajar, enviar a los hijos al colegio, hacer compras sin exponerse a balaceras o explosivos. En esa línea, la demanda central de la ciudadanía seguirá siendo la recuperación del espacio público en un contexto donde prevenir y perseguir el delito deben caminar juntas, pero con énfasis urgente en resultados operativos.
Finalmente, destacó que los avances más visibles provienen de la inteligencia policial. La reciente captura de cabecillas como “Negro Marín”, Erick Moreno, “El Jorobado” y miembros de bandas como Los Sanguinarios de la Construcción o Los DEA del Norte, demuestra —dijo— que la inteligencia operativa, el trabajo de agentes encubiertos y el fortalecimiento de peritos pueden dar golpes sostenidos al crimen organizado. Si estas acciones se acompañan de procesos judiciales rápidos y del corte definitivo del nexo entre cárceles y extorsión en las calles, el gobierno podría recuperar oxígeno político. “Lo puntual hoy, concluyó, es concentrarse en inteligencia criminal pura y dura”.











