El periodismo peruano volvió a ser golpeado por la delincuencia tras el asesinato de Juan Fernando Núñez Guevara. Lo ultimaron a balazos en el sector conocido como Curva La Barranca, en La Libertad. El comunicador regresaba de cubrir una actividad en Ciudad de Dios cuando ocurrió el ataque.
Los primeros indicios descartan que se trate de un robo, pues las pertenencias del periodista permanecieron en el lugar. Esta circunstancia refuerza la hipótesis de un ataque por encargo. En el hecho también resultó herido su hermano, quien permanece hospitalizado.
Núñez Guevara era reconocido por denunciar la delincuencia y cuestionar con firmeza la falta de acción de autoridades locales frente al crecimiento del crimen organizado. Para la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), el modus operandi —ejecutado por sicarios— coincide con los otros asesinatos registrados en el año y sugiere la participación de individuos incómodos con la labor crítica de la prensa.
Renzo Chávez, secretario general de la ANP, advirtió que estos casos revelan un escenario más grave que la extorsión común, pues apuntan a una colusión entre la criminalidad y personas con poder político. “Incomodaron a una autoridad”, señaló, al subrayar que la violencia contra periodistas evidencia la fragilidad del derecho a la libertad de expresión en el país.
El gremio periodístico exigió la identificación tanto de los autores materiales como de los intelectuales del asesinato y pidió al Estado garantizar condiciones seguras para el ejercicio del periodismo. Chávez Lescano cuestionó la respuesta policial ante denuncias de amenazas previas y llamó a las autoridades a cumplir con su deber constitucional de proteger a la ciudadanía.
La ANP expresó solidaridad con los periodistas de Chepén, Pacasmayo y Guadalupe, quienes atraviesan momentos de temor e incertidumbre. El gremio reiteró que la prensa no debe retroceder en su labor fiscalizadora y ofreció apoyo para visibilizar investigaciones que hoy se encuentran en riesgo.
“Deben cerrarse los ciclos de impunidad”, sostuvo Chávez Lescano, al recordar que cada asesinato de un periodista significa la pérdida de una voz crítica y de una fuente esencial de información para la sociedad.











