La región Moquegua se encuentra de luto tras el fallecimiento de Freddy Maldonado Rueda, conocido cariñosamente como «El Chueco”, un deportista legendario cuyo legado ha marcado a múltiples generaciones. Sus restos están siendo velados en el segundo nivel del Club Moquegua, rodeado de una gran cantidad de arreglos florales y de la presencia de familiares, amigos y antiguos compañeros de cancha que recuerdan con nostalgia sus momentos de apogeo.
Maldonado fue una figura central en el fútbol del sur del país. Fue fundador del club Huracán de Moquegua y destacó en el Independiente de Miraflores en Arequipa. Su talento lo llevó incluso a las filas de Universitario de Deportes, donde compartió con figuras como el «Gato» Cuéllar. Su hijo, el reconocido exfutbolista Paolo Maldonado, lo describió como un padre ejemplar, líder y profesional, resaltando que la formación inculcada por su progenitor fue el pilar de su propia carrera deportiva.
El impacto de «El Chueco» trascendió las canchas. Se recordó la histórica rivalidad deportiva, pero de profunda amistad, que mantenía con el club Mariscal Miller de Tacna, con quienes intercambiaba visitas anuales en una muestra de que el deporte valoriza al ser humano más allá del resultado. Como símbolo de esta pasión, destaca en el velatorio un arreglo floral con forma de balón de fútbol, ofrenda de jóvenes a quienes Maldonado inspiró en Ilo y Moquegua.











