TEMAS DEL DIA:

Coronavirus | Elecciones 2021 | Elecciones en Tacna | Vacunación | Salud | Tacna | Vizcarra | Pedro Castillo

Crisis prolongada en Venezuela desató el éxodo de 8 millones de personas

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

El embajador en retiro Marco Núñez Melgar analizó el complejo panorama migratorio y geopolítico que enfrenta la región latinoamericana tras los recientes acontecimientos en Venezuela, destacando la necesidad de una intervención multilateral para garantizar la seguridad y el retorno ordenado.

El panorama político de América del Sur ha dado un giro drástico con la caída del régimen de Nicolás Maduro, un evento que el diplomático Marco Núñez Melgar califica como una solución necesaria ante un «círculo vicioso» de corrupción y autoritarismo. Según el experto, lo vivido en los últimos años no ha sido una migración convencional, sino un éxodo masivo de aproximadamente 8 millones de venezolanos, una cifra equivalente a la población de un país entero desplazándose por el continente.

A pesar del entusiasmo generado por el cambio de mando, la realidad de los migrantes en países como Perú, Chile y Argentina es compleja. Muchos han logrado asentarse, formar familias y dinamizar las economías locales a través de sus profesiones o mano de obra, por lo que una gran mayoría no desea regresar de forma definitiva, limitándose a querer visitar a sus familiares.

Aquellos que consideren el retorno se enfrentarán a un país «casi destruido» por sus anteriores gobernantes. Núñez Melgar advierte que la reconstrucción de Venezuela será un proceso lento y que la reinserción laboral de los retornados dependerá de la realidad económica que encuentren al llegar. Un obstáculo crítico identificado es la falta de documentación oficial, ya que el régimen anterior negaba pasaportes y documentos básicos, una situación que la nueva administración deberá regularizar de manera prioritaria para cumplir con el derecho internacional.

Uno de los puntos más sensibles tratados por el embajador fue la filtración de elementos delincuenciales dentro del flujo migratorio. Se señaló que el gobierno de Maduro permitió, e incluso alentó, la expansión de redes como el Tren de Aragua para debilitar los aparatos de seguridad de otros estados. Esta «inmigración perversa» ha complicado la percepción pública del migrante, aunque el embajador insiste en que, cuando se gestiona bien, la migración es una oportunidad de desarrollo y no solo un problema.

Sobre la intervención de Donald Trump y su interés en el petróleo venezolano, Núñez Melgar sugiere que sus declaraciones deben leerse «entre líneas». El control de los recursos energéticos podría ser una estrategia para resarcir pérdidas comerciales e inyectar dinamismo a la economía venezolana, aunque esto requerirá negociaciones puntuales y una posible administración compartida durante la transición para evitar actos de vandalismo o revanchismo.

Finalmente, el embajador recordó que la migración ha aportado positivamente a la caja fiscal de los países receptores mediante remesas e impuestos, y que el reto actual es transformar este fenómeno en una posibilidad de desarrollo mediante una gestión migratoria integral que vaya más allá del simple control fronterizo.