El representante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos cuestionó la falta de arrepentimiento del «carnicero de los Andes» y criticó los intentos actuales de amnistiar a responsables de crímenes de lesa humanidad.
El Poder Judicial ha emitido una orden de excarcelación para Telmo Hurtado, el exmilitar responsable de la masacre de 69 comuneros en Accomarca en 1985. Ante este hecho, el Dr. Miguel Jugo, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, manifestó su preocupación y analizó las implicancias legales y éticas de esta decisión en una entrevista reciente.
Jugo recordó la extrema crueldad del operativo «Huancayo», ideado bajo una supuesta información de inteligencia sobre una «escuela senderista», en el que participaron figuras como el actual congresista Williams Zapata. Durante la matanza, 26 niños y 10 mujeres fueron asesinados. El entrevistado enfatizó la falta de humanidad de Hurtado, quien en su momento justificó el asesinato de menores alegando que «nunca sabe cuando van a crecer, de repente también se vuelven terroristas».
Para el especialista, existe un contraste doloroso entre la situación de Hurtado y la de las víctimas: «Para estas personas sí hay garantías de que vayan a un penal y que luego de 23 años salgan libres. En cambio, para los familiares, las personas que ni siquiera tenían ningún tipo de responsabilidad ahora están muertas y en algunos casos simplemente no saben dónde está su cuerpo».
A pesar de haber cumplido su condena por asesinato, Jugo advirtió sobre una incongruencia técnica entre el mandato de detención de 2005 y la sentencia de 2016. Además, señaló que Hurtado aún tiene procesos por secuestro y desaparición forzada en agravio de Severino Valdeón Palacios y Filomeno Chuchón Texi.
«Los juicios por desaparición forzada no prescriben», subrayó Jugo, indicando que, aunque la pena por asesinato se haya cumplido, el exmilitar podría enfrentar nuevos juicios por estos cargos pendientes. El activista sugirió que un gesto de humanidad mínimo por parte de Hurtado sería pedir perdón a los familiares.
Miguel Jugo fue enfático al criticar la postura de sectores políticos, representados por figuras como Fernando Rospigliosi, quienes impulsan leyes de amnistía para militares y policías. Según Jugo, este grupo maneja un discurso donde «no interesa el humano, sino las razones de Estado».
Advirtió que esta lógica, que justifica «daños colaterales» bajo un pensamiento que calificó de fascista, busca restaurar una «paz de los cementerios». «Creo yo que eso es muy peligroso para la democracia en nuestro país», concluyó, refiriéndose a los intentos de desafiar a los jueces para que apliquen leyes que colisionan con la Constitución.










