Una campaña solidaria fue lanzada por el Hogar de Ancianos San José, ubicado en Ciudad Perdida, con el objetivo de reunir apoyo para los 43 adultos mayores que alberga, muchos de ellos en condición de abandono y extrema pobreza. La hermana Liseth, integrante de la congregación Hermanitas de los Pobres, hizo un llamado urgente a la colectividad tacneña para sumarse como bienhechores y contribuir con alimentos, medicamentos y apoyo económico.
Del total de residentes, 20 se encuentran postrados y requieren cuidados permanentes. El hogar, que no recibe financiamiento estatal, se sostiene únicamente gracias a donaciones y a la llamada “Divina Providencia”, como lo señaló la religiosa. Entre las necesidades más urgentes figuran el pago del personal asalariado que atiende a los ancianos, la compra de medicamentos específicos —muchos no cubiertos en su totalidad por el SIS—, así como alimentos de primera necesidad como tubérculos, carne y pollo.
Asimismo, se solicita apoyo con pañales, leche, aceite, artículos de limpieza y productos farmacéuticos especializados. Las personas que deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través de Yape al número 998833308, a nombre de Sor María Yugueros. Para coordinar donaciones o visitas al hogar, pueden comunicarse al 958552336. Las hermanas reciben aportes de lunes a sábado, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., y las visitas se realizan en horarios establecidos.
La hermana Liseth destacó que durante el año reciben el respaldo de instituciones educativas y voluntarios; sin embargo, en temporada de vacaciones las ayudas disminuyen considerablemente. Por ello, anunció que este año se proyectan dos colectas ciudadanas, para las cuales convocarán a colegios, universidades e instituciones que deseen sumarse con voluntariado y alcancías solidarias en distintos puntos de la ciudad.
Finalmente, la religiosa hizo un emotivo llamado a empresarios, familias y jóvenes tacneños a comprometerse con esta obra social, inspirada en el legado de Santa Juana Jugan, fundadora de la congregación. Recordó que “no se puede hablar del amor de Dios con el estómago vacío” y reafirmó que cada aporte, por pequeño que sea, permitirá mejorar la calidad de vida de los adultos mayores que hoy encuentran en el Hogar San José un refugio y una familia.











