El ex imán de la mezquita de Tacna, Mahmud Ali Terán, advirtió que la reciente escalada del conflicto en Irán tras el ataque atribuido a Estados Unidos e Israel, que habría provocado la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, tendría repercusiones económicas directas en el Perú, especialmente en el precio de los combustibles y el costo de vida.
Según Terán, el trasfondo del conflicto no es únicamente militar, sino estratégico y económico. A su juicio, el objetivo central sería el control de rutas energéticas clave en Medio Oriente, en un contexto donde líderes como Donald Trump y Benjamín Netanyahu buscarían fortalecer su posición política interna frente a cuestionamientos y tensiones regionales.
Sostuvo que uno de los puntos neurálgicos del conflicto es el control del flujo petrolero. En ese escenario, advirtió que una eventual respuesta iraní podría incluir el cierre del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita una parte significativa del crudo mundial. De concretarse, ello provocaría un alza inmediata en los precios internacionales del petróleo.
Para el Perú, explicó, las consecuencias serían severas: incremento del precio del combustible, presión sobre el tipo de cambio y encarecimiento generalizado de productos y servicios. Recordó como antecedente la crisis energética de 1973, cuando varios países enfrentaron restricciones en el suministro de hidrocarburos.
“Esto afectará la economía del ciudadano de a pie. El impacto se verá en el precio del dólar y en el encarecimiento de todas las cosas”, sostuvo.
Tras la muerte de Jamenei, Irán enfrentaría un proceso de sucesión dentro del liderazgo religioso y político. Terán comparó el mecanismo con un cónclave, donde distintas corrientes internas pugnarían por el poder.
Entre las figuras mencionadas destacan el ayatolá Laristani, vinculado a la Guardia Revolucionaria y considerado representante de la línea dura; el nieto del ayatolá Ruhollah Jomeini, con peso simbólico por su herencia histórica; y Mojtaba Jamenei, hijo del líder fallecido, cuya eventual designación —según Terán— podría generar rechazo interno al ser percibida como una sucesión dinástica.
El ex imán también subrayó la necesidad de distinguir entre el islam chiita —corriente predominante en Irán— y otras ramas del islam, señalando diferencias doctrinales significativas.
En el plano geopolítico, no descartó un escenario de “balcanización” del territorio iraní si el conflicto se intensifica, con regiones como el Kurdistán o Baluchistán buscando mayor autonomía o independencia, lo que alteraría el mapa político de Medio Oriente.
Mientras tanto, la tensión continúa en la región, con intercambios de ataques y posiciones firmes que, por ahora, alejan cualquier posibilidad inmediata de diálogo diplomático.
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