El internacionalista y excanciller peruano, Miguel Ángel Rodríguez Mackay, advirtió que el conflicto en el Golfo Pérsico podría extenderse más de lo previsto, luego de las recientes declaraciones del nuevo líder supremo de Irán, Moctava Jameneí, quien llamó a mantener el cierre del Estrecho de Ormuz y prometió vengar la “sangre de los mártires”.
En el caso del Perú, Rodríguez Mackay señaló que el incremento actual de los combustibles responde principalmente a factores internos, como problemas en el gasoducto de Camisea y a variaciones en la oferta y demanda. No obstante, advirtió que la evolución del conflicto internacional representa una amenaza latente para la economía nacional. En ese sentido, criticó la falta de planes de contingencia del Estado peruano frente a posibles crisis energéticas.
“El Perú no está preparado para tener planes B”, afirmó el especialista, al comparar la situación con la escasez de oxígeno registrada durante la pandemia. A la vez, el analista sostuvo que el enfrentamiento entre el bloque conformado por Estados Unidos e Israel frente a Irán podría tener consecuencias negativas para todo el sistema internacional. “En este conflicto no hay vencedores ni vencidos; el mundo pierde”, aseveró.
Más de lo previsto
Según el analista, las declaraciones del nuevo líder supremo de Iránes evidencian que la resistencia iraní frente a los ataques de Occidente será más compleja de lo que inicialmente se proyectaba, lo que podría prolongar la confrontación y generar nuevas tensiones en el escenario internacional.
Rodríguez Mackay señaló que el conflicto ha ingresado a una etapa marcada por la especulación en los mercados energéticos. Explicó que las amenazas del liderazgo iraní y los ataques a petroleras en el Golfo Pérsico tienden a elevar el precio del barril de petróleo, mientras que anuncios de control por parte del presidente estadounidense Donald Trump generan descensos temporales.
“No veo una guerra que acabe en un santiamén”, afirmó el especialista, al comparar la situación con la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que muchos analistas consideraban breve y que se ha prolongado por varios años.
El internacionalista sostuvo que una eventual intensificación militar por parte de Estados Unidos podría incrementar la presión sobre Irán, aunque ello no garantizaría el colapso del régimen teocrático liderado por los ayatolas, pudiendo generar más bien un escenario de desgaste político y militar.
El especialista también explicó que los países del Golfo Pérsico no cuentan con la capacidad militar suficiente para enfrentar directamente a Irán, por lo que dependen en gran medida del respaldo estratégico de Estados Unidos.
Asimismo, recordó que las históricas divisiones religiosas entre chiitas —representados principalmente por Irán— y sunitas —mayoría en los países del Golfo— dificultan la formación de un bloque regional sólido para enfrentar la crisis.
Este escenario de inestabilidad podría impulsar el precio del petróleo a niveles cercanos a los 200 dólares por barril si el conflicto se prolonga, lo que tendría fuertes repercusiones económicas a nivel global.











