El exembajador peruano Amador Velázquez señaló que el Perú debe responder con un “escudo fronterizo con vocación humanitaria” frente a las nuevas medidas de seguridad implementadas por Chile en su frontera norte, que incluyen la construcción de zanjas y barreras físicas para frenar la migración irregular.
Durante una entrevista reciente, el diplomático analizó el escenario generado tras los anuncios del gobierno chileno encabezado por José Antonio Kast, así como la reactivación del Grupo de Trabajo Binacional Frontera impulsada por el canciller peruano Hugo de Zela. Según Velázquez, la respuesta del Perú debe combinar control territorial con respeto irrestricto a los derechos humanos.
El embajador destacó la experiencia del canciller Hugo de Zela para manejar la actual coyuntura. Recordó que el diplomático es descendiente del prócer Francisco de Zela y subrayó que ya estaba al tanto de las medidas chilenas tras dialogar con su homólogo durante el cambio de mando en Chile.
Respecto a la crisis migratoria, el embajador fue enfático al respaldar la política peruana de permitir el ingreso únicamente a ciudadanos con documentación en regla.
“Ilegal, ni uno más”, afirmó, al recordar que esta posición ha sido sostenida por el Perú en espacios multilaterales como la Organización de los Estados Americanos.
Asimismo, advirtió que un eventual corredor humanitario financiado unilateralmente sería económicamente inviable. Según estimaciones citadas por el diplomático, repatriar a unos 350 mil migrantes venezolanos desde Chile podría costar alrededor de 175 millones de dólares, considerando un gasto aproximado de 500 dólares por persona en cerca de 700 vuelos.
Finalmente, Velázquez planteó que las autoridades y líderes políticos deben mirar a Tacna con una perspectiva geopolítica similar a la que Chile aplica en Arica.
En su visión, ambas ciudades fronterizas podrían convertirse en polos complementarios de crecimiento. “Arica para Chile y Tacna para el Perú deberían ser las perlas del desarrollo”, sostuvo, al señalar que la integración económica, el turismo y la inversión podrían fortalecer el bienestar de ambas poblaciones en un escenario de mayor apertura al mundo.











