Un niño de 11 años permanece en estado terminal en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, en Lima, mientras su familia enfrenta una angustiante espera de más de tres semanas por un vuelo humanitario que le permita retornar a Tacna. La demora, según denuncia su madre, responde a trabas administrativas dentro de EsSalud.
La docente Daisy Panty, madre del menor, informó que desde el pasado 1 de marzo ha solicitado una ambulancia aérea para trasladar a su hijo; sin embargo, el requerimiento continúa sin resolverse debido a una disputa presupuestaria entre las redes asistenciales de Lima y Tacna.
El menor ha sido diagnosticado con tumor craneofaringioma recurrente con comportamiento maligno, además de hipoxia crónica y síndrome hepatopulmonar severo. Los médicos han determinado que su condición es terminal, sin posibilidad de tratamiento curativo.
Actualmente, depende de un suministro constante de 15 litros de oxígeno, lo que imposibilita cualquier traslado terrestre o convencional. Según especialistas, una ambulancia aérea es el único medio viable para garantizar su seguridad durante el viaje.
Pese a la urgencia del caso, el traslado se encuentra paralizado por un conflicto de competencias económicas entre EsSalud Lima y la Red Asistencial de Tacna. Ambas instancias se atribuyen mutuamente la responsabilidad del financiamiento del vuelo.
“EsSalud dice que eso le corresponde a Tacna, y Tacna señala que es Lima quien debe asumir el costo”, relató la madre, describiendo un prolongado “ping-pong” administrativo que ha impedido concretar la evacuación médica.
La situación ha generado además una crisis en el entorno familiar. Panti, docente de educación inicial, ha agotado sus permisos laborales para permanecer en Lima al lado de su hijo, y enfrenta el riesgo de ser sancionada por abandono de trabajo si no retorna a su plaza en Tacna.
“Necesito trabajar para sostener los gastos. No puedo dejar a mi hijo, pero tampoco puedo perder mi empleo”, expresó.
Ante la falta de respuesta institucional, la familia evaluó alternativas particulares para trasladar al menor; no obstante, estas fueron descartadas debido a restricciones impuestas por EsSalud, que advirtió sobre el alto riesgo del procedimiento.
El principal objetivo de la familia es que el niño pueda regresar a Tacna y pasar sus últimos días en casa, acompañado de sus seres queridos. “No quiero que mi hijo regrese en un ataúd. Quiero que esté con su familia y que podamos cuidarlo hasta el final”, manifestó la madre.











