El agua se ha convertido en un recurso estratégico para el desarrollo económico, la producción de alimentos y la estabilidad social, advirtió Duverly Limache, especialista económico-financiero y asesor organizacional, durante una entrevista con Radio Uno. Señaló que el cambio climático y los efectos del fenómeno El Niño pueden comprometer la disponibilidad hídrica y generar impactos en los precios de los productos de primera necesidad.
El especialista explicó que el Perú enfrenta un desequilibrio entre la disponibilidad de agua y la distribución de su población y actividad económica. Según los datos que mencionó, la vertiente del Pacífico concentra apenas el 1,8 % de los recursos hídricos nacionales, pese a que en esta zona se genera el 80,4 % del producto bruto interno y reside una importante proporción de la población. También advirtió sobre la pérdida de superficie glaciar, que reduce las reservas naturales de agua.
Respecto al impacto económico del fenómeno El Niño, Limache sostuvo que uno de los sectores más expuestos es la agricultura, especialmente en las zonas productivas del norte del país. Una eventual reducción de las cosechas podría elevar los precios de los alimentos y afectar principalmente a las familias más vulnerables. Sin embargo, precisó que todavía no existe información suficiente para calcular cuánto podría aumentar el costo de la canasta familiar.
En el ámbito internacional, consideró que la gestión de las aguas compartidas puede generar tensiones diplomáticas entre países como Perú, Chile y Bolivia. En ese contexto, mencionó la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación para administrar las cuencas transfronterizas. Para el especialista, el Perú debe avanzar hacia una gestión integrada del agua, priorizando el consumo humano y el saneamiento, sin dejar de atender las necesidades de la agricultura y la actividad minera.
Limache también destacó la importancia de evaluar inversiones en desalinización, riego tecnificado y tecnologías que permitan mejorar la seguridad hídrica. Sobre el megapuerto de Chancay, señaló que su desarrollo representa una oportunidad para impulsar las exportaciones, la industria y la transferencia tecnológica, aunque advirtió que el crecimiento urbano y productivo debe estar respaldado por una adecuada planificación y disponibilidad de agua.
Finalmente, sostuvo que el desarrollo de nuevas infraestructuras y polos industriales debe ir acompañado de estudios hídricos, fiscalización de las extracciones y mayor acceso de la ciudadanía a información sobre los recursos disponibles. En una región como Tacna, marcada por la escasez hídrica, este desafío adquiere especial relevancia para garantizar el abastecimiento futuro y sostener el crecimiento económico.











