La zona fronteriza entre Perú y Chile amaneció hoy en un ambiente de tranquilidad y calma, marcando un fuerte contraste con los incidentes de ingreso irregular de migrantes ocurrido ocurrido ayer lunes 1 de diciembre. A primera hora, no se registraba la presencia de ningún migrante en la línea de frontera.
Lo que más llama la atención es el notable aumento de la presencia policial y de seguridad. Mientras que ayer lamentablemente solo se encontraban dos efectivos cuando ocurrieron los hechos, hoy se han apostado cerca de 30 policías peruanos en la línea de frontera.
El despliegue de policías peruanos incluye 10 agentes a cada lado de un punto de observación, con otros más desplegados cerca. La seguridad en el lugar se complementa con dos carpas policiales (una hacia el este y otra hacia el oeste), además de un bus de la policía también apostado en el sector. Del lado chileno, se observa una patrulla de Carabineros con tres efectivos.
Adicionalmente, se ha confirmado que la municipalidad de Arica envió personal de limpieza el día de ayer, logrando que el área, que previamente presentaba una «cantidad excesiva de basura,» esté totalmente limpia y despejada.
En cuanto a la asistencia sanitaria, la carpa de salud, que albergaba personal del SAMU, ha sido trasladada junto con la ambulancia hacia el complejo antiguo.
El reforzamiento de la seguridad se produce un día después de que un grupo de extranjeros ingresara de manera irregular al complejo fronterizo Santa Rosa en Tacna cerca de las 12:40 del mediodía. Tras sobrepasar a la policía, los migrantes permanecieron dentro del recinto por cerca de dos horas.
La situación, que se preveía podría culminar en disturbios o el uso de la fuerza policial, se resolvió de manera pacífica. Fue fundamental la intervención del interlocutor de la Policía Nacional de Perú, identificado como el mayor Bustamante, jefe de la unidad de servicios especiales.
Utilizando un altavoz, el oficial explicó la situación a los migrantes y los invitó a retirarse. Llamó la atención que los migrantes tomaran la decisión de regresar por su propia voluntad. No fue necesario el uso de la fuerza. Una vez tomada la decisión, los migrantes volvieron a la línea de frontera, permanecieron apostados por no más de 20 o 30 minutos, y luego comenzaron a desaparecer. En cuestión de minutos (no más de 30), todos los migrantes regresaron hacia Arica, utilizando vehículos o marchándose a pie.
La situación en la frontera, aunque actualmente tranquila, es susceptible de cambiar en cualquier momento.
Migrantes ilegales ingresan al Perú ante ausencia policial y militar en frontera











