El distrito de Pocollay se convirtió en el epicentro de una emotiva manifestación de fe y tradición con la escenificación de la bajada de los Reyes Magos, actividad protagonizada por efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP). La representación, que encarnó a Melchor, Gaspar y Baltasar, congregó a numerosas familias tacneñas a lo largo de su recorrido.
La jornada se inició con un amplio desplazamiento por diversos sectores de la ciudad, entre ellos Gregorio Albarracín, el Cercado, Alta Alianza y Ciudad Nueva, para finalmente culminar en el tradicional nacimiento de Pocollay, considerado el más grande y emblemático de Tacna. A su llegada, los Reyes Magos descendieron de sus caballos y saludaron a la población, especialmente a los niños, quienes siguieron con entusiasmo cada instante de la representación.
Uno de los efectivos participantes destacó que, pese al extenso trayecto recorrido, la experiencia fue “gratificante y llena de emoción”, resaltando el afecto y reconocimiento recibido por parte de la ciudadanía. Asimismo, señaló que era la primera vez que asumía el rol de uno de los Reyes Magos, motivado por el deseo de transmitir un mensaje de alegría, esperanza y unión a los más pequeños.
La escenificación continuó con una ceremonia religiosa en el interior del nacimiento, instalado en la vivienda de la familia Salinas, que preserva esta tradición desde hace 45 años. Durante el acto, los Reyes Magos ingresaron para adorar al Niño Jesús y realizar la ofrenda simbólica de oro, incienso y mirra, en un ambiente de recogimiento, oración y mensajes de fe dirigidos a los asistentes.
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue cuando los Reyes Magos cargaron al Niño Jesús, gesto que simbolizó devoción y respeto. Posteriormente, los asistentes también participaron de este ritual, fortaleciendo el sentido comunitario y espiritual de la celebración.
La actividad concluyó en el exterior del nacimiento con la presentación de la banda musical de la Policía Nacional del Perú, que puso el broche final a una jornada cargada de simbolismo, tradición y fervor religioso.
Cabe mencionar que la familia Salinas informó que en el año 2026 el nacimiento no será instalado debido a trabajos de remodelación en la vivienda; sin embargo, confirmó su retorno en 2027, garantizando la continuidad de una de las expresiones religiosas más queridas por la población tacneña.










