En pleno cercado de Tacna, vecinos del pasaje San José, ya cansados de esperar solución ante un enorme aniego, han denunciado públicamente que obra de pista y veredas a cargo de la Municipalidad Provincial de Tacna (MPT) mediante el Consorcio Santa Beatriz, lleva 17 días paralizada.
Lo que debería ser una mejora vial esperada por décadas para los vecinos del Pasaje San José (intersección con la Av. Bilinghurst) se ha convertido en una pesadilla de lodo, agua estancada y abandono. Desde el pasado viernes, un aniego de gran magnitud ha inundado el pasaje, afectando gravemente a los residentes y negocios locales. Entre los más perjudicados se encuentra el centro especializado «Clinic Pie», cuya representante denunció que los pacientes, en su mayoría adultos mayores, no pueden ingresar al local debido a la inmensa cantidad de agua acumulada
«Estamos expuestos a enfermedades; ya están apareciendo mosquitos y tememos por el dengue», alertó una de las afectadas, señalando que el agua brota de tuberías dañadas durante las excavaciones. A pesar de los llamados a la EPS Tacna, la solución no llega, pues el consorcio y la entidad prestadora de servicios se evaden de sus responsabilidades.
Los vecinos denuncian que la obra, que fue inaugurada con gran expectativa en marzo, solo se ha dedicado a «romper» veredas y pistas para luego ser abandonada. Según testimonios recogidos en la zona, el personal del consorcio no se presenta a trabajar desde hace 17 días.
«Han roto incluso las cerámicas de las fachadas de las casas con maquinaria pesada y lo han dejado todo así», reclamó una residente, quien además informó que un adulto mayor sufrió una caída el día de ayer debido al mal estado de la vía y tuvo que ser trasladado al seguro. Al ser consultado, un ingeniero del consorcio habría respondido de manera prepotente a los vecinos, instándolos a presentar sus quejas por mesa de partes de la municipalidad, minimizando el impacto del retraso.
Los vecinos exigen que la municipalidad fiscalice al consorcio Santa Beatriz, ya que el pasaje se ha vuelto un foco infeccioso y un peligro constante para los niños y ancianos que residen en este sector histórico de Tacna.











