En el marco de la celebración de los 250 años de la fiesta litúrgica del Señor de Locumba, el obispo de la Diócesis de Tacna y Moquegua, monseñor Marco Antonio Cortez Lara, formuló un llamado a la sociedad a dejar atrás el odio, la violencia y la venganza, y a asumir una actitud basada en el perdón, la misericordia y el compromiso con los demás.
Durante su mensaje, el prelado cuestionó la denominada “cultura del ya está”, aquella actitud de resignación frente a la realidad que lleva a pensar que nada puede cambiar, «que la política no puede cambiar».
Advirtió que no se puede aceptar como algo normal que los pobres permanezcan en la pobreza mientras otros conservan sus privilegios. En esa línea, sostuvo que la desigualdad y la injusticia no deben ser asumidas como situaciones inevitables.
“El odio no puede ser la moneda barata que circule en la sociedad, la venganza no puede ser ese billete que se tira y se pagan los más pobres”, destacó al mismo tiempo de llamar a romper los ciclos de violencia y lanzó un mensaje directo a los fieles: “¡Basta ya de venganzas!”.
En misma línea, destacó que la cabeza de Cristo está inclinada hacia abajo y su mirada se dirige hacia la tierra y hacia las personas, en lugar de estar dirigida al cielo. A partir de esta representación, invitó a los fieles a asumir la propia cruz y evitar crucificar al prójimo mediante el odio, el enfrentamiento o la venganza.
Finalmente, Monseñor Cortez Lara remarcó que la fe no debe limitarse a una celebración religiosa, sino que tiene que reflejarse en la conducta diaria. Sostuvo que la fe se celebra, se vive y se transmite mediante el testimonio de vida, y destacó la presencia de Santa María al pie de la cruz como signo de compañía y esperanza para quienes atraviesan momentos difíciles.





































