En una jornada marcada por la emoción y la reflexión, Tarata conmemora hoy el centenario de su retorno a la patria. La provincia andina resistió 42 años al cautiverio, pero a 100 años de la gesta patriótica, no cuenta ni con servicios básicos. Ante el prolongado olvido, la mujer tarateña en voz de la profesora María Isabel Franco Cáceres, descendiente de los mártires de Tarata, elevó un enérgico reclamo al gobierno nacional, regional y local.
«Hoy, cuando deberíamos estar celebrando, inaugurando las obras más emblemáticas de nuestra política, solo tenemos promesas y discursos vacíos,» afirmó, criticando la costumbre de «colocar primeras piedras, firmas de convenios y anuncios que quedan en palabras». Ante esta situación, la comunidad exige que «dichas promesas se conviertan en realidad en el menor plazo».
Durante su discurso de orden, la profesora María Isabel Franco Cáceres exigió: la redistribución del canon minero, la ejecución inmediata del proyecto de agua y desagüe como obra prioritaria, para los jóvenes la implementación de una filial de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann en la ciudad de Tarata, la pronta licitación y ejecución del proyecto de mejoramiento del instituto superior tecnológico Ramón Copaja, para los agricultores la construcción de dos represas, la aprobación de una ley de turismo en beneficio de la provincia y la construcción y equipamiento del hospital de Tarata, destacando su ubicación estratégica que beneficiaría a la población andina cercana.
La ceremonia también fue un espacio para recordar y honrar a los «hombres y mujeres que ofrendaron su vida por la patria en las horas más crueles de nuestra historia». Franco Cáceres hizo un emotivo llamado a mantener «viva la llama incandescente del amor a la patria y en nuestra memoria el sacrificio de los mártires del cautiverio». Se recordó la injusta ocupación que Tarata sufrió junto a los distritos de Héroes Albarracín, Chucatamani, Tarucachi, Estique y Estique Pampa.
El acto concluyó entre vítores de «¡Viva la mujer tarateña, viva Tarata, viva el centenario, viva el Perú!», reflejando el espíritu de resistencia y esperanza de una comunidad que, 100 años después de su retorno, sigue luchando por el progreso y el reconocimiento. La jornada de conmemoración tuvo lugar a las 10 de la mañana en punto.











