Javier Velázquez Quesquén, figura conocida del Partido Aprista Peruano (APRA) en Lima y el norte del país, ha anunciado formalmente su precandidatura presidencial dentro del partido. El anuncio se da tras superar un reciente incidente interno en el que fue desafiliado de la militancia junto a otros 11,000 compañeros.
El precandidato, que cuenta con 45 años de militancia activa en el APRA, confirmó que, tras recurrir al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) con el apoyo de penalistas como Humberto Abanto y especialistas electorales como Gilberto Carrasco Lucero, lograron acreditar que el retiro de militancia por parte del personero legal era un «despropósito». Actualmente, están esperando la resolución del JNE para formalizar la fórmula antes del 3 de octubre, fecha límite de inscripciones.
Su fórmula presidencial incluye a Carla García, a quien describe como un «gran activo», preparada y una voz clara para garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y jóvenes. García postulará al Senado. También acompaña la fórmula Lucho Wilson de Cusco, un médico y exparlamentario. A la vez, afirmó que de ganar las primarias, liderará el regreso del partido para «sacar al país del caos en el que está» y aumentar la velocidad de la economía.
Velázquez Quesquén enfatizó que su postulación responde a la dinámica histórica del APRA de respetar la voluntad de la militancia. Ha exigido que el mecanismo de elección de la fórmula presidencial y de candidatos al Congreso sea «un militante, un voto».
Sostuvo que el APRA regresa a la arena política porque el Perú «no está para improvisaciones» ni para «globos de ensayo». Hizo hincapié en la experiencia obtenida durante el segundo gobierno de Alan García (2006-2011), que califica como un «buen gobierno».
El precandidato diagnosticó que el país atraviesa una «grave crisis política», con diez años gobernados por vicepresidentes. Calificó a Dina Boluarte como un «disvalor de la democracia», incompetente y frívola. Denunció que el país es gobernado hoy por partidos que perdieron las elecciones —como Alianza para el Progreso, Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País—, que han formado una «alianza un poco siniestra».
«¿Qué ministro aprista está preso? Yo he sido primer ministro, he sido presidente del Congreso y nunca han allanado mi domicilio, nunca me han detenido y es cierto que tenemos investigaciones, pero eso es normal», comentó.
En cuanto a la identidad del partido, Velázquez Quesquén definió al APRA como un partido de «centro izquierda», cuyo fin es orientar el esfuerzo del Estado para favorecer a las clases de menos ingresos. Defendió la inversión privada, pero enfatizó que el Estado debe saber negociar.
Respecto al modelo económico, indicó que este es «adecuado». La clave de la crisis no es el instrumento, sino la mala gestión de los gobernantes. «No le echemos la culpa a los instrumentos cuando estos son mal gestionados por gente como Pedro Castillo, como gente como Vizcarra,» afirmó. Mencionó que, mientras en el gobierno de García la pobreza se redujo de 55% a 27%, el crecimiento actual no es suficiente y debe buscarse la «prosperidad compartida» con inclusión y equidad.











