Un hecho generó indignación entre comerciantes informales en la ciudad de Tacna. Una cisterna perteneciente a la Municipalidad Provincial arrojó agua residual sobre un grupo de vendedores que se encontraba en la avenida Coronel Mendoza, a la espera de instalar sus puestos para realizar ventas con motivo del Año Nuevo.
En años anteriores se les había permitido ocupar esta zona, incluso con el cierre temporal de las intersecciones con la avenida Pinto y la calle 2 de Diciembre. Sin embargo, este año la reacción de las autoridades fue distinta.
Los comerciantes calificaron el accionar como un «abuso de autoridad» por parte del alcalde Pascual Güisa, y manifestaron su malestar por lo que consideran una medida excesiva y agresiva para impedir su instalación en el lugar.











