El padre Guillermo Purizaca, párroco de la iglesia Cristo Rey de Ilo, recordó que la Iglesia invita en este tiempo a prepararse espiritualmente para la Navidad, una celebración que actualiza el nacimiento de Jesús ocurrido hace más de 2 mil años. Señaló que esta fecha no es solo un recuerdo histórico, sino la renovación del “regalo maravilloso” de Dios a la humanidad: un Dios que se hace hombre, muere y resucita para redimir al mundo. En este camino, explicó que el Adviento es un tiempo de espera y preparación, simbolizado por la tradicional corona, que acompaña la reflexión de los fieles.
El sacerdote destacó que el Adviento tiene dos dimensiones: la espera de la segunda venida de Cristo, conocida en el Catecismo como la Parusía, y la preparación para actualizar su primera venida, que es la Navidad. Ambas miradas, dijo, llaman a vivir con una actitud vigilante, atentos y con el corazón dispuesto. “Se trata de ir limpiando y preparando nuestro interior para que el Hijo de Dios nazca en cada uno de nosotros”, remarcó, invitando a no perder de vista el sentido espiritual detrás de la celebración.
El padre Purizaca cuestionó además la idea popular de que “la Navidad es de los niños”, señalando que dicha frase responde más a una visión comercial que al verdadero significado cristiano. Indicó que la Navidad es de todos: de hombres, mujeres, jóvenes y adultos que desean abrir su vida a Dios y permitir que Cristo nazca en su corazón. “El mejor regalo no es material; es el perdón, la solidaridad, la acogida y la capacidad de entendernos”, expresó, animando a los fieles a vivir estas fiestas con autenticidad y profundidad.
Finalmente, el párroco recordó que el sentido genuino de la Navidad no cambia con el tiempo, sino que es el propio ser humano quien se distrae en “las cosas del mundo” y se aleja del autor de la vida. Llamó a recuperar la oración, los sacramentos y los gestos de fraternidad para recibir con alegría el nacimiento del Redentor. “Hace falta pedir el don de la sabiduría para discernir y no distorsionar la Navidad. Cristo sigue naciendo hoy, el problema es que no nos preparamos”, concluyó.











