La costa noreste de Japón fue aquejada por un potente terremoto que se registró a las 23:15 del lunes 8 de diciembre. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) activó de inmediato alertas de tsunami que movilizaron a miles de residentes hacia refugios en medio de un despliegue de precauciones y monitoreo continuo. Frente al temor de repercusiones en el Pacífico, autoridades peruanas analizaron el escenario y emitieron un reporte oficial descartando tsunami en litoral peruano.
La zona costera de Aomori, partes de Iwate y el extremo sur de Hokkaido quedaron bajo alerta ante la previsión de olas que podrían alcanzar hasta tres metros. También se establecieron advertencias para Miyagi y Fukushima, mientras que la televisión pública NHK informaba sobre el curso de la situación y mantenía a la población al tanto de directrices para salvaguardar su seguridad.
El sismo tuvo su mayor impacto en la ciudad de Hachinohe, donde la intensidad alcanzó el nivel 6 superior en la escala sísmica japonesa. Los pueblos de Oirase y Hashikami experimentaron una fuerza similar, aunque en menor grado. En Tokio, la vibración fue leve y se registró en nivel dos de la escala local.













