En el marco del Día Internacional de la Soledad No Deseada, Radio Uno de Tacna abordó un tema que, aunque muchas veces pasa desapercibido, afecta seriamente la salud mental de personas de todas las edades. Para profundizar en esta problemática, conversamos con el doctor Walter Perry García, especialista en salud mental, quien explicó que la soledad no deseada es un sentimiento persistente de vacío y desconexión social que va más allá de estar físicamente solo.
El especialista precisó que la soledad, en sí misma, no es negativa; sin embargo, cuando se vuelve crónica y dolorosa, puede convertirse en un factor de riesgo para desarrollar trastornos como la depresión, ansiedad y conductas escapistas. “Es la percepción de una brecha entre las relaciones sociales que tengo y las que quisiera tener”, señaló, aclarando que incluso personas con familia, pareja o trabajo pueden experimentar este profundo malestar emocional.
Si bien la soledad no deseada puede presentarse en cualquier etapa de la vida, el doctor Perry indicó que su incidencia es mayor en adultos mayores debido a procesos naturales como la jubilación, la viudez, el duelo y el llamado “síndrome del nido vacío”. Estos cambios reducen las conexiones sociales y afectan el sentimiento de utilidad y pertenencia, elementos clave para el bienestar psicológico.
Desde un enfoque científico, el especialista resaltó que el ser humano está biológica y neurológicamente diseñado para socializar. Estudios demuestran que las relaciones sociales saludables fortalecen los telómeros celulares, retrasan el envejecimiento y mejoran la calidad y expectativa de vida. Por el contrario, el aislamiento social y el estrés crónico aceleran el deterioro físico y mental, evidenciando que lo social impacta directamente en el cuerpo y la mente.
Finalmente, ante la cercanía de las fiestas de fin de año, el doctor Walter Perry dejó un mensaje claro para quienes pasarán estas fechas en soledad: no encerrarse ni aislarse. “Siempre hay otra persona que también necesita compañía”, reflexionó, invitando a salir, compartir, conversar, brindar un gesto de bondad o un abrazo. Porque, como recordó, la verdadera conexión humana no solo alivia la soledad, sino que también sana, protege y da sentido a la vida.











