Moquegua – La paciencia de los padres de familia de la institución educativa Manuel Camilo de la Torre llegó a su límite. En una medida radical, los dirigentes de la APAFA se encadenaron en las puertas del colegio y anunciaron el inicio de una huelga de hambre para protestar contra la postergación permanente de la construcción de su nueva infraestructura.
La crisis se remonta al pasado año 2025, cuando, ante el anuncio de una movilización, la empresa minera Southern Perú trasladó maquinaria y procedió con la demolición total del colegio. Sin embargo, desde entonces la obra no ha mostrado avances significativos, dejando a los alumnos estudiando en locales alternos.
Edgar Santos, presidente de la APAFA, denunció que tanto la empresa privada como el Gobierno Regional de Moquegua han avalado constantes retrasos. Según los dirigentes, el argumento principal de Southern es la mala calidad del suelo, un problema que se detectó desde inicios del año pasado tras la licitación ganada por el Consorcio Manuel La Torre.
A pesar de que el consorcio Manuel Camilo de la Torre —integrado por una empresa de Tacna (Altica) y otra de Lima— y los ingenieros propusieron soluciones técnicas, como el uso de un piso técnico y drenajes, la obra sigue paralizada. «Es un pretexto. Hay otras instituciones construyéndose en suelos similares con tres o cuatro pisos, y aquí, donde solo se planean dos niveles, nos dicen que no se puede», afirmó Santos.
El proyecto, bajo la modalidad de Obras por Impuestos, está valorizado inicialmente en aproximadamente 80 millones de soles, aunque con modificaciones y extensiones la cifra podría ascender a los 110 millones,.
Como resultado inmediato, la empresa movilizó maquinaria pesada para reiniciar el movimiento de tierras durante la mañana,. No obstante, los padres de familia desconfían de estos gestos temporales. «Southern no es una empresa seria… llega la maquinaria solo cuando anunciamos marchas y luego la retiran», señaló un representante.
Para deponer las medidas de fuerza, los padres han exigido la firma de un acta de compromiso legal que garantice la continuidad de los trabajos hasta su finalización. Además de la continuidad de la obra, el acuerdo incluiría el compromiso de contratar mano de obra local, tanto calificada como no calificada. Los padres advirtieron que, de no cumplirse lo acordado, radicalizarán sus acciones.










