El abogado Julio Arbizu sostiene que la renuncia del exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) busca proteger la institucionalidad frente a ataques externos. Además, califica de «teorías conspiranoicas» las acusaciones que vinculan a Corvetto con sectores de izquierda.
En una reciente entrevista, Julio Arbizu, abogado de Piero Corvetto, abordó la crisis electoral tras la renuncia de su patrocinado a la jefatura de la ONPE. Arbizu fue enfático al señalar que, aunque se reconocen errores logísticos en sectores focalizados durante los comicios, no existe responsabilidad penal alguna por parte de Corvetto en las investigaciones preliminares por presunta colusión.
“Corvetto nunca eludió su deber de informar ni estuvo directamente involucrado en el nivel administrativo relacionado con la contratación de proveedores de la ONPE. Hay una grieta muy fuerte que está tratando de instalar la idea del fraude”, aseveró.
Respecto a la investigación por el caso del proveedor Gálaga, vinculada a retrasos en la entrega de material electoral, el letrado explicó que el proceso se encuentra en una etapa muy temprana de apenas dos semanas. Arbizu sostuvo que las decisiones de contratación en la ONPE se basan en informes técnicos y legales de diversas oficinas, y que «si hay algún tipo de colusión, esta no llega a Corvetto», quien actuó siempre bajo un deber de supervisión institucional.
Motivos de la renuncia y ataques políticos Sobre la salida de Corvetto del cargo, aceptada por la Junta Nacional de Justicia, Arbizu aclaró que respondió a una actitud «absolutamente institucionalista». Según el abogado, Corvetto sintió que su imagen había sido puesta en cuestión por ataques «destemplados» de líderes políticos como Rafael López Aliaga y ciertos sectores mediáticos, y no deseaba que esos cuestionamientos afectaran la confianza de la población en los procesos pendientes.
Sobre la etiqueta política impuesta al exjefe de la ONPE. Arbizu, quien conoce a Corvetto desde la universidad, afirmó que, lejos de ser un radical de izquierda, «Piero Corvetto es un hombre de derechas, un liberal de derechas y sumamente religioso». El abogado calificó como «teorías conspiranoicas» el intento de asignarle una ideología marxista-leninista para justificar una narrativa de fraude electoral.
Finalmente, el abogado no descartó la posibilidad de un «complot» contra el proceso electoral, calificando como «extraño» que los problemas de instalación de mesas se focalizaran en zonas cercanas (Lima) cuando en las regiones más alejadas del país el material llegó y se distribuyó sin inconvenientes. Para la defensa, estas situaciones deben ser esclarecidas por la justicia para determinar si hubo una intención deliberada de boicotear la labor de la institución.











