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Es falso que la CVR no escuchó los testimonios de las víctimas de Sendero Luminoso pertenecientes a comunidades asháninka y shipibo-konibo

Tanto el informe final como las audiencias públicas de la CVR demuestran que sí se recopilaron los testimonios.
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Circula en redes sociales una versión en video acerca de que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) no escuchó ni recogió los testimonios de víctimas de Sendero Luminoso pertenecientes a las comunidades indígenas shipibo-konibo y asháninka. Sin embargo, tras revisar el informe final y los registros testimoniales recopilados por la CVR, la red AmaLlulla concluye que esta versión es falsa. 

Esta afirmación circula desde el último 17 de julio en distintas redes sociales. En Instagram y Facebook, por ejemplo, alcanzó 68.000 y 66.000 visualizaciones cada uno, respectivamente. 

En el video en cuestión, el ciudadano Hugo Flores Pretell —presentado como hijo de una víctima de terrorismo— sostiene en una entrevista que el informe de la CVR debe ser revisado por el nuevo gobierno, debido a que presenta deficiencias y para reconocer a víctimas no incluidas. 

“Porque así como mi caso, yo sé que hay muchos casos más en todo el Perú. El caso de los amigos shipibos, asháninkas, que han sido asesinados vilmente por Sendero Luminoso y algunos están diseminados en todo el Perú, pero nunca escucharon sus casos, tampoco”, indica Flores. 

Sin embargo, esto no es cierto. 

La red AmaLlulla revisó el informe final de la CVR que, en realidad, recoge una serie de testimonios de víctimas de las comunidades asháninkas —el grupo que concentró la mayor cantidad de víctimas— y los grupos shipibo-konibo durante el periodo del conflicto armado interno (1980-2000). 

De hecho, hay fotografías del 2002 que evidencian las visitas de los miembros de la CVR para recopilar información testimonial y realizar trabajos de estudio con el fin de comprender el impacto de la violencia terrorista y política en comunidades asháninkas de la región Junín. 

Testimonios de víctimas asháninkas

En el subcapítulo 2.8 del tomo V de su informe final, la CVR reconoce que los pueblos asháninkas fueron “muy golpeados por el conflicto armado interno debido al alto número de víctimas directas, situación que ha exacerbado la exclusión y marginación que han sufrido durante siglos”. 

Se estima que cerca de 10.000 asháninkas fueron desplazados forzosamente en los valles del Ene, Tambo y Perené; otras 6.000 personas del pueblo asháninka murieron como resultado de la violencia terrorista y el fuego cruzado con las fuerzas armadas a lo largo del conflicto armado interno, mientras que unas 5.000 personas de esta comunidad estuvieron bajo cautiverio por Sendero Luminoso.  

Respecto al trabajo de campo y recolección de datos, la Comisión señaló que, con el objetivo «entrevistar a pobladores y autoridades de las comunidades asháninka y discutir con ellos los resultados de los informes», se realizaron visitas en tres periodos diferentes. 

En 1989, la presencia de Sendero Luminoso era más agresiva y generalizada en los territorios asháninkas, pues los mandos colonos llegaban cada fin de semana para coordinar y adoctrinar a las autoridades comunales. 

La CVR establece que SL usó diversos mecanismos de dominación y disuasión para el control de las comunidades, entre ellos, el miedo.

«Los asháninka eran amenazados constantemente con castigos, torturas y la muerte, si no cumplían con lo que se les indicaba o incluso si alguien manifestaba su descontento o desconfianza frente al partido [el grupo terrorista Sendero Luminoso]», indica la CVR. 

En noviembre de 2002, en Puerto Ocopa, una entrevistada llamada Ernestina relató:

“Se paseaban de día con bolsitas de arena, haciendo creer que era munición, y granadas de juguete. Amenazaban en la chacra. Cada semana hacían reuniones.  “…Vas a tu casa, cuando escuchen que hay reunión vienen sino los mato”; “El que no quiere estar con el partido le vamos a matar”[sic].

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 248.

La CVR también recoge el testimonio de un joven que fue llevado a la fuerza por Sendero Luminoso cuando tenía 10 años para contextualizar que el grupo terrorista tenía el patrón de secuestrar a niños asháninka de entre 10 y 15 años, con el fin de adoctrinarlos y entrenarlos militarmente: 

“[…] enseñaba cómo matar, saquear, cómo traumar a la gente, asustar para que huyan y quedarse con las cosas. Nos llevaban para saquear, mataban a las gentes (Asháninkas). A las mujeres les enseñaban a trabajar. Una mujer era comando. Mataban a la gente que flojeaba, (que) estaban pensativa, o por traición a tu patria”[sic]. 

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 249.

La estrategia de Sendero Luminoso para generar la sensación de vigilancia y desconfianza al interior de las comunidades y familias también fue narrada a la CVR por un habitante de la comunidad de Quempiri —ubicada en la provincia de Satipo, donde mayoritariamente viven comunidades asháninkas—: 

“(PCP-SL) ha hecho trincheras para que estén cuidando de los militares…Te ha dicho que no te vayas, te [va a] matar, te va a quitar a tu señora o te va a violar (los militares) y por eso se ha asustado… Ha dibujado PCP-SL (a) una persona que estaba ahí en papel, una persona que estaba violando… PCP-SL le ha enseñado y le ha dicho, si sales, si vas con militares, así le van a violar a tu mujer y a ti mismo. (CVR. BDI. Entrevista en profundidad P737. Varón, poblador de Quempiri)”[sic]. 

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 249.

Según la CVR, “durante este tiempo fueron varios los asesinatos selectivos y ajusticiamientos debidos a la desobediencia. El número de muertes debido a la anemia, la desnutrición y enfermedades también fue alto”. Así fue consignado en los testimonios de los asháninkas de Quempiri que recolectó la Comisión:  

“Dice, que cuando ya no había que comer, los niños ya era… con anemia, ya comían tierra, ya no comían ni sal, iba a sacar su… de palmera, su… chonta. […] A veces comían tierra los niños y bastantes morían”. (CVR. VDI. Entrevista en profundidad P737. Varón poblador de Quempiri)[sic]. 

Solo sobrevivían los más fuertes: 

“[…] su hijo, a uno lo ha dejado porque no podía andar, tenía anemia. Le ha dejado porque ella no tenía fuerza, no podía cargarlo, ni su papá. Por eso le ha dejado… se ha muerto. (CVR. BDI. Entrevista en profundidad P763. Quempiri. Mujer de aproximadamente 38 años, con quinto de primaria, comunera, su esposo es dirigente de la comunidad)”[sic].  

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 256. 

En un apartado se recoge el testimonio de una habitante de Puerto Ocopa, en noviembre del 2002, quien describía cómo algunos de sus familiares eran enterrados en fosas comunes:

“Los niños murieron por anemia. Hacían hueco hondo, o roca con hueco, ahí los tiraban los PCP-SLs […] Mi hijo mayor, de 7 años, se murió por anemia, pero nosotros sí lo enterramos. (Ernestina, 32 años aproximadamente. Puerto Ocopa, noviembre del 2002)”[sic]. 

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 257. 

La CVR estableció que hubo reagrupaciones de los asháninkas comandadas por SL hacia la zona del Alto Tsikireni, en la cuenca del Ene. Respecto a este lugar, las víctimas narraron distintos hechos deshumanizantes, violentos y prácticas de adoctrinamiento propiciadas por este grupo terrorista, como se lee a continuación: 

“La Escuela Popular funcionaba para los niños de 8 a 10 años, quienes asistían una hora diaria. Los niños «no jugaban, les decía(n) que tenían que cuidar porque van a venir los militares y les van a matar»29. (CVR. BDI Entrevista en profundidad P763, Quempiri. Mujer de aproximadamente 38 años, con quinto de primaria. Su esposo es el presidente de la comunidad) [sic]. 

[…] no podía decir cosas malas del partido, no va a decir es difícil trabajar, sino mil ojos y mil oídos les avisan a los mandos. (CRV. BDI. Entrevista en profundidad P737. Varón poblador de Quempiri)”[sic]. 

FUENTE. Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación – 2.8. Los pueblos indígenas y el caso de los asháninkas, p. 254.

De hecho, hay evidencias fotográficas que demuestran la recopilación testimonial de casos en las comunidades asháninkas de Junín. 

En la sección web del Centro de Documentación e Investigación, del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), se publicaron fotos correspondientes a septiembre del 2002, cuando el equipo de investigaciones de la CVR viajó a la comunidad nativa de Quempiri, en Satipo (Junín), “para recoger información sobre los factores que propiciaron el desarrollo de la violencia terrorista en esa región».