La ciudad de Tacna vive momentos de profundo pesar por el fallecimiento de la destacada cantante criolla Charito Mistral, cuyo legado artístico marcó la historia cultural del sur del país. Desde la tarde de este lunes, familiares, amigos, artistas y seguidores comenzaron a congregarse en el Centro de Convenciones Jorge Basadre Grohmann para brindarle el último adiós.
Como símbolo de duelo, las banderas de Tacna y del Perú fueron izadas a media asta en el recinto donde se realiza el velorio. Aunque el ingreso del féretro sufrió un retraso debido a los preparativos finales, decenas de personas llegaron desde temprano para expresar sus condolencias a la familia.
Integrantes de la Asociación de Músicos Criollos de Tacna anunciaron que durante la noche se realizará un homenaje musical en honor a la intérprete, recordándola con las canciones que marcaron su extensa trayectoria artística.
El músico y docente universitario Paul Peláez Alférez, quien compartió escenario con la artista durante muchos años, expresó que su partida representa «un golpe duro para los músicos criollos». Asimismo, destacó que Charito Mistral fue una mujer alegre, de fuerte personalidad y comprometida con la difusión de la música peruana, por lo que consideró que sería un justo reconocimiento que una calle o avenida de Tacna lleve su nombre.
Durante la cobertura también se conoció el testimonio de José Helfer, sobrino de la cantante, quien recordó el lado humano de Rosario Ángela Helfer Valcárcel, nombre real de la artista, describiéndola como una persona correcta, disciplinada y muy puntual. Señaló que la familia ha decidido mantener el velorio abierto al público para que todos quienes admiraron su carrera puedan despedirse de ella.
El familiar confirmó que las exequias se desarrollarán hasta el miércoles y que el sepelio está programado para las 4:00 de la tarde en el Parque del Recuerdo, donde familiares, amigos y seguidores le darán el último adiós.
Nacida en el puerto de Ilo el 2 de octubre de 1948, Charito Mistral llegó a Tacna cuando tenía ocho años de edad y fue en esta ciudad donde desarrolló toda su carrera artística, convirtiéndose en una de las máximas exponentes de la música criolla del sur del Perú y en un símbolo de identidad cultural para varias generaciones.
Su partida deja un profundo vacío en el ámbito artístico regional, pero también un legado que permanecerá vivo en sus interpretaciones y en el recuerdo de quienes compartieron con ella los escenarios y el amor por la música peruana.











