El especialista económico-financiero Duverly Limache Quispe analizó el creciente enfrentamiento tecnológico entre Estados Unidos y China y destacó el potencial del Perú a partir del cobre, la industrialización y el megapuerto de Chancay.
Los semiconductores se han convertido en un recurso estratégico para las principales potencias mundiales y podrían marcar una nueva etapa de transformación económica y tecnológica. Así lo sostuvo el especialista económico-financiero Duverly Limache Quispe, quien analizó la denominada “guerra de los chips” entre Estados Unidos y China.
Durante una entrevista, Limache explicó que el concepto de los chips como “el nuevo petróleo del siglo XXI” está relacionado con el trabajo del profesor e historiador económico Chris Miller, quien sostiene que estos componentes cumplen actualmente un papel similar al que tuvo el petróleo durante la revolución industrial.
Los chips están presentes en teléfonos celulares, computadoras, automóviles, sistemas financieros, telecomunicaciones, inteligencia artificial, industria y defensa, por lo que su producción y control se han convertido en un asunto estratégico para las grandes potencias.
EE. UU. y China disputan el liderazgo tecnológico
Limache señaló que Estados Unidos y China concentran actualmente buena parte de la competencia por el desarrollo de tecnologías vinculadas a los semiconductores y la inteligencia artificial.
En ese escenario, empresas como NVIDIA adquieren especial relevancia debido a su producción de chips utilizados para desarrollar sistemas de inteligencia artificial. Según explicó, las restricciones estadounidenses a la transferencia de determinados chips hacia China forman parte de la disputa tecnológica entre ambas potencias.
El especialista también destacó el avance de China en el desarrollo de sus propias plataformas de inteligencia artificial, como parte de una estrategia para reducir su dependencia de tecnología estadounidense.
A esta competencia se suma la importancia de otros países dentro de la cadena mundial de semiconductores, entre ellos Taiwán, Japón, Corea del Sur y Países Bajos.
Taiwán, pieza clave de la disputa
Uno de los principales puntos de tensión es Taiwán, considerado un actor fundamental en la fabricación de semiconductores avanzados.
Limache explicó que la posibilidad de una escalada entre China y Estados Unidos alrededor de Taiwán tendría consecuencias para toda la economía mundial, debido a la importancia de la isla dentro de las cadenas globales de suministro tecnológico.
En ese contexto, sostuvo que la competencia tecnológica no debe analizarse únicamente desde el punto de vista comercial, sino también desde una perspectiva económica, geopolítica y militar.
El desafío para América Latina
Para el especialista, la disputa tecnológica también representa una oportunidad para América Latina, debido a la disponibilidad de materias primas estratégicas como el cobre y el oro.
Sin embargo, consideró que el reto consiste en dejar atrás el modelo basado exclusivamente en la extracción y exportación de materias primas y avanzar hacia procesos de industrialización que permitan generar mayor valor agregado en la región.
En el caso peruano, mencionó como oportunidad el desarrollo de industrias vinculadas a los vehículos eléctricos y otras tecnologías que requieren minerales estratégicos.
Asimismo, destacó el potencial de las energías renovables de América Latina frente a la transición mundial desde los combustibles fósiles hacia fuentes de energía más limpias.
Chancay como eje estratégico
Durante la entrevista, Limache resaltó especialmente el papel que podría desempeñar el megapuerto de Chancay en esta transformación económica y tecnológica.
Según explicó, la infraestructura portuaria puede convertirse en un punto estratégico para conectar al Perú con los mercados asiáticos y fortalecer las cadenas logísticas entre Sudamérica y Asia.
El especialista señaló que Chancay podría evolucionar hacia un polo industrial y tecnológico, acompañado por parques tecnológicos, centros de datos, fibra óptica, universidades, servicios financieros y nuevos proyectos inmobiliarios.
También comparó las perspectivas de Chancay con el proceso de transformación que experimentó Shenzhen, en China, ciudad que pasó de ser un pequeño puerto a convertirse en uno de los principales centros tecnológicos de Asia.
El cobre y la industrialización, claves para el Perú
Limache sostuvo que el Perú posee uno de los principales recursos necesarios para aprovechar esta nueva etapa: el cobre.
Sin embargo, advirtió que no basta con continuar extrayéndolo y enviándolo al extranjero. A su juicio, el país debe desarrollar capacidades industriales que permitan transformar sus recursos naturales y participar en las cadenas globales de valor.
En ese sentido, consideró que el desarrollo del puerto de Chancay, la infraestructura logística y la conexión con Brasil podrían generar nuevas oportunidades para el país.
También señaló que el desarrollo de estas zonas ya está generando expectativas en sectores como educación, salud, banca, industria e inmobiliario.
Una transformación que recién comienza
Finalmente, el especialista sostuvo que la denominada guerra de los chips forma parte de una transformación tecnológica mucho más amplia, en la que la inteligencia artificial, los semiconductores, la automatización y las nuevas fuentes de energía tendrán un papel determinante.
Para el Perú, el desafío será aprovechar sus recursos estratégicos y su posición geográfica para pasar de ser un proveedor de materias primas a convertirse en un participante activo de las nuevas cadenas de producción tecnológica.
En ese escenario, Chancay, el cobre, la energía y la industrialización aparecen como elementos que podrían definir el papel del Perú en la nueva economía mundial.











