El psicólogo Carlos Oviedo analizó en Radio Uno los casos de violencia escolar y bullying, y señaló que estas situaciones deben abordarse desde sus causas y no únicamente cuando alcanzan notoriedad pública. Durante la entrevista, sostuvo que se han normalizado conductas como la humillación, las agresiones y la invasión de la privacidad de otros estudiantes, por lo que consideró necesario reforzar la prevención y la intervención oportuna.
Oviedo afirmó que la responsabilidad no recae exclusivamente en las familias, pues los estudiantes pasan una parte importante de su tiempo en los colegios. En ese sentido, cuestionó que algunas instituciones educativas no actúen con suficiente firmeza ante comportamientos perjudiciales y planteó que los docentes deben establecer límites saludables, intervenir frente a las agresiones y trabajar coordinadamente con los padres.
El especialista también advirtió sobre las consecuencias de etiquetar a los alumnos con calificativos despectivos, al considerar que estos pueden afectar la percepción que tienen de sí mismos. En lugar de descalificarlos, propuso identificar qué ocurre detrás de sus conductas y desarrollar un acompañamiento conjunto entre docentes, auxiliares, especialistas y familiares, con estrategias consistentes de orientación y corrección.
Respecto al caso de violencia ocurrido en un bus del Liceo Naval, Oviedo sostuvo que, según su apreciación, una conducta de esa naturaleza difícilmente puede comprenderse como un hecho aislado y señaló la importancia de investigar posibles antecedentes. Asimismo, consideró que la recuperación de los estudiantes involucrados requiere un trabajo profundo e interdisciplinario, aunque advirtió que no será sencillo si las instituciones no actúan de manera articulada.
Finalmente, el psicólogo destacó que la educación debe incluir principios, valores, disciplina y respeto, además de la instrucción académica. También exhortó a los docentes a asumir un liderazgo basado en el ejemplo y a los estudiantes a aceptar la orientación de quienes buscan ayudarlos. Para Oviedo, la prevención pasa por trabajar desde el origen de las conductas, promover propósitos positivos y establecer límites claros sin recurrir a la violencia.











