El sacerdote Agustín Arrubla de visita en Tacna protagonizó días atrás una emotiva despedida marcada por una multitudinaria misa, encuentros con fieles y una profunda reflexión. Ahora, en conversación con Radio Uno destacó la importancia de la familia, la fe y la crisis de valores que atraviesa la sociedad contemporánea.
Al ser consultado sobre por qué muchos políticos olvidan sus raíces al llegar al poder, Arrubla fue enfático en señalar que esto depende directamente de la formación recibida. Según el presbítero, quienes han llevado una vida tranquila y sin pretensiones mantienen su esencia, pero aquellos que albergan intenciones de sobresalir a costa de los demás solo revelan, al obtener autoridad, lo que siempre tuvieron en su interior.
«El olvido de dónde se viene es porque uno puede embriagarse con el poder», señaló, vinculando este fenómeno con la falta de un entorno familiar que cultive la humildad y la honestidad.
El religioso, muy querido en la Ciudad Heroica por su labor pastoral en la parroquia de Fátima durante seis años y posteriormente en Ilo, culminó su visita a la región con una ceremonia que congregó a cientos de personas. Debido a la gran expectativa generada, tuvo a bien conversar hoy jueves 21 con Radio Uno donde recordó sus inicios vocacionales y su experiencia como misionero en Kenia, África, donde permaneció cuatro años realizando trabajo pastoral y social.
Según relató, esa etapa le permitió comprender el verdadero sentido de la misión de la Iglesia, especialmente en zonas donde la religión se convierte también en soporte para la educación y la salud de las poblaciones más vulnerables. Actualmente, el presbítero desarrolla su labor en Cataluña, España, donde tiene bajo su responsabilidad cuatro parroquias y cinco residencias de adultos mayores. “Ser misionero significa adaptarse a cualquier realidad. He tenido que celebrar misas incluso en catalán, pero la esencia de la misión siempre es servir”, comentó.
Ante la coyuntura electoral, uno de los puntos más destacados estuvo relacionado con la pérdida de valores en la sociedad y el comportamiento de quienes alcanzan posiciones de poder. Para Arrubla, el problema nace en la formación recibida dentro del hogar y en la crisis que atraviesa actualmente la familia.
El sacerdote señaló que el poder actúa como un espejo que revela la verdadera esencia de las personas. Mientras algunos conservan la humildad, otros muestran actitudes soberbias y egoístas. “Cualquier muchacho bueno que haya en esta ciudad es porque tiene una buena familia detrás. Allí se forman los valores y la honestidad”, afirmó.
Asimismo, hizo un llamado a proteger el núcleo familiar y fomentar hogares “auténticos y verdaderos”, asegurando que solo así será posible enfrentar la corrupción y la degradación social.
Otro de los temas abordados por el religioso fue el uso excesivo de la tecnología, especialmente entre niños y jóvenes. Arrubla advirtió que el abuso de celulares y dispositivos electrónicos está generando aislamiento, problemas emocionales y dificultades en la convivencia familiar.
“Hoy nadie conversa; todos están mirando el celular. Incluso dentro de las familias ya no existe diálogo”, lamentó a la vez de cuestionar que muchos padres utilicen los dispositivos móviles como una forma de mantener entretenidos a sus hijos, situación que —según indicó— afecta el desarrollo emocional y social de los menores.
Otro de los momentos más emotivos de su visita fueron las palabras que dedicó al fallecido sacerdote Javier Eduardo, a quien describió como un “hermano” dentro de su vida pastoral. Arrubla recordó que conoció al religioso desde muy joven y acompañó de cerca su proceso vocacional. “Era una persona alegre, de esas que con una sonrisa podían cambiar la tristeza de los demás”, expresó con nostalgia.
Antes de despedirse de la Ciudad Heroica, el sacerdote dejó un mensaje de esperanza y perseverancia para la comunidad tacneña, invitando a las personas a fortalecer su vida espiritual y permanecer unidas a sus comunidades. “La aventura de la fe es maravillosa. Quien cree tiene esperanza y encuentra sentido incluso en los momentos difíciles”, manifestó.
Finalmente, Agustín Arrubla aseguró que Tacna ocupa un lugar especial en su vida, pues considera que fue la ciudad donde “nació espiritualmente” y consolidó su vocación de servicio.











