Tacna. En el marco de las celebraciones y la profunda devoción que rodea a la Virgen de Chapi, los testimonios de fe revelan no solo la gratitud de sus fieles, sino también el respeto hacia la disciplina que la «Mamita» impone a quienes le rinden promesas.
Una fiel devota de 74 años, quien ha seguido a la Virgen durante los últimos 10 a 12 años, compartió su experiencia personal sobre la dualidad de la imagen: su inmensa capacidad milagrosa y su firmeza al castigar el incumplimiento de las promesas. Según relata, la Virgen es sumamente milagrosa, pero advierte que «cuando también castiga, castiga bien».
La mujer narró un episodio de su vida que marcó su relación con la fe. Tras haberle hecho una promesa a la Virgen que no llegó a cumplir, sufrió una dolencia física inmediata que le impidió caminar. «Me dejó en cama que el pie me dolía, no me podía parar», explicó, señalando que la «Mamita» envía estas señales cuando un devoto no asiste a donde se comprometió a ir.
A pesar de estas lecciones de disciplina, el testimonio resalta la generosidad constante de la Virgen para quienes acuden a ella con sinceridad. La entrevistada destacó que, en su década de devoción, la Virgen le ha otorgado lo más fundamental para la vida: salud y trabajo.
Como mensaje final para los congregados, la devota enfatizó que la ayuda de la Virgen de Chapi es universal y no distingue condiciones personales. «Ella no mira a nadie si es bueno o malo… la Mamita te ayuda», concluyó, reafirmando que la Virgen entrega todo lo que se le pide con fe, siempre que el corazón del creyente sea genuino.

Devotos en Tacna acompañan con fervor a la Virgen de Chapi en su día











