El especialista en narcotráfico y terrorismo, Pedro Yaranga, calificó como una “pésima intervención” la acción militar ocurrida en el distrito de Colcabamba, donde una patrulla del Ejército abatió a cinco jóvenes deportistas que regresaban tras participar en la Copa Perú.
Según el analista, el hecho ha generado un grave deterioro en la relación entre la población civil y las fuerzas del orden en una zona considerada de alta complejidad social.
Yaranga sostuvo que el uso de armas de fuego por parte de los militares fue injustificado, al asegurar que no existió ningún ataque previo que motivara la respuesta. Indicó que la patrulla, integrada por ocho efectivos y liderada por un capitán, disparó directamente contra la camioneta en la que se trasladaban las víctimas.
Explicó que, incluso en zonas de emergencia, existen protocolos que debieron seguirse, como la coordinación con unidades especializadas de la Policía, el intento de neutralizar el vehículo mediante disparos a las llantas o la instalación de puntos de control antes de abrir fuego.
La inspección posterior al vehículo no halló armas ni cargamento de droga, sino únicamente residuos mínimos de pasta básica en el lugar del conductor. Para el especialista, este hallazgo refuerza la falta de justificación de la intervención. “Incluso si hubieran sido delincuentes, no se justifica una acción de este tipo sin que medie una amenaza”, señaló.
El experto también cuestionó la actuación del Ministerio Público, señalando que la fiscal presente en la zona no habría solicitado el apoyo de la comisaría local ni de unidades especializadas. Asimismo, advirtió que los militares involucrados, pese a haber sido liberados bajo determinadas condiciones, enfrentarán un proceso judicial prolongado que podría derivar en sanciones severas.
De igual manera, criticó la difusión inicial de información por parte de altos mandos policiales y militares que vinculaba a las víctimas con el narcotráfico, versión que posteriormente fue desmentida.
Yaranga explicó que en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), muchos jóvenes son captados por organizaciones del narcotráfico para desempeñarse como “mochileros”, debido a la falta de oportunidades laborales. Estos trasladan droga a pie durante varios días a cambio de pagos que oscilan entre los 1,000 y 1,500 soles.
No obstante, remarcó que este contexto no justifica la muerte de personas inocentes, como los jóvenes fallecidos en el operativo. Finalmente, sobre el sobreviviente Ricardo Acuña Quispe, quien denunció presuntas presiones para autoincriminarse, indicó que cualquier declaración obtenida sin la presencia de un abogado carece de validez en un proceso judicial.











