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Postura de recuperación de «territorios cautivos» es del etnocacerismo, no de Juntos por el Perú

Antauro Humala, líder etnocacerista, afirma que el fraude en el proceso electoral inició desde que le retiraron la inscripción de su partido.
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El líder etnocacerista deslindó de sus aliados políticos al señalar que la propuesta de recuperar «territorios cautivos» es exclusiva de su agrupación Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros (ANTAURO) y criticó el «tabú» que rodea el debate sobre un posible conflicto bélico.

En conversación con Radio Uno, Antauro Humala hizo énfasis en las precisiones que brindó al diario Perú 21, señalando que su agenda de reivindicación territorial tras la Guerra con Chile es una postura única de su partido. Humala aclaró que, si bien mantiene una alianza con Juntos por el Perú, dicha coalición solo coincide en puntos específicos como la Asamblea Constituyente, la amnistía general y ciertas nacionalizaciones, pero no en su visión soberanista radical.

“Esto es exclusivo del etnocacerismo, pero, de manera bribonamente, la directora de Perú21, la señora Valenzuela, ha cometido —yo pienso que es— un delito al tergiversar el titular, porque en ningún momento se manifestó que nuestro anhelo de recuperar las provincias cautivas forme parte del programa en relación con Roberto Sánchez”, dijo.

Humala sostuvo que su partido es el único que mantiene en su programa la reivindicación de Tacna, Arica y todos los «territorios irredentos», criticando a quienes ya han aceptado los términos de la Paz de Ancón. Según el líder nacionalista, desde una perspectiva de «ideología químicamente pura», solo existen dos caminos para lograr este objetivo: «la vía armada o la vía desarmada; la vía diplomática o la guerra».

El mayor en retiro denunció que existe un «tabú» en la clase política y la sociedad peruana, afirmando que muchos «se mueren de miedo» de siquiera plantear la pregunta sobre una recuperación territorial. «Nosotros los nacionalistas no estamos curados contra el susto. Hemos leído la historia y las memorias de Cáceres», afirmó al ratificar que mantendrá esta propuesta en su plan de gobierno.

Sobre la posibilidad real de un enfrentamiento, Humala reconoció que el país debería someterse a un proceso de preparación, citando que Chile se preparó durante diez años para la guerra del siglo XIX. Lamentó que se intente bloquear su participación en elecciones democráticas por «pensar y escribir» sobre estos temas, e incluso sugirió que sus propios aliados de Juntos por el Perú podrían estar «asustaditos» ante la contundencia de sus planteamientos.

En otro momento, Humala arremetió contra Keiko Fujimori, a quien calificó de no ser peruana y de estar dispuesta a «entregar hasta Moquegua y Arequipa» con tal de saquear el país. Para el líder de ANTAURO, el Perú sufre una «extranjerización» profunda que solo puede ser revertida mediante un nacionalismo basado en la memoria histórica.

Así, denunció lo que considera el «inicio del gran fraude», refiriéndose a la descalificación de su partido por parte del Jurado Nacional de Elecciones. Según Humala, ante la imposibilidad jurídica de participar con su propia inscripción, optó por apoyar a Juntos por el Perú, organización que se solidarizó con su causa desde el comienzo del proceso.

“Y lo más grave hasta ahora es que este pillo de Burneo Bermejo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones, se niega a publicar la resolución de baja del partido ANTAURO, de tal manera que hasta ahora se nos impide siquiera apelar”, expresó. 

Para Humala, la segunda vuelta representa una contradicción entre el «nacionalismo» y el «globalismo». Define a Roberto Sánchez como el representante del «cholo peruano» y del sentimiento soberanista, mientras que etiqueta a Keiko Fujimori como la «candidata de Chile» y del saqueo económico iniciado en la década de los 90. Según su análisis, el discurso nacionalista es capaz de sumar votos en todos los sectores sociales, especialmente en Lima, superando las resistencias que genera la izquierda tradicional.

«No hay otra salida que la Asamblea Constituyente», enfatizó, señalando que incluso sectores lúcidos de la derecha empiezan a ver esta vía como una solución al colapso del actual modelo constitucional. Finalmente, descartó ocupar un cargo ministerial de forma inmediata, subrayando que su apoyo es por convicción ideológica y no por cuotas de poder personales.