En el marco del 95° aniversario de la Educación Inicial en el Perú, la docente tacneña Ana Pino resaltó la importancia de impulsar una enseñanza transformadora que priorice el desarrollo emocional, la identidad cultural y la felicidad de los niños desde sus primeros años de formación.
La celebración recuerda la creación de los primeros jardines de infancia en el país impulsados por las hermanas Emilia y Victoria Barcia Bonifatti, una fecha que hoy invita a reflexionar sobre los avances y desafíos de la educación inicial.
Desde el jardín “Angelitos” de Tacna, la maestra sostuvo que el enfoque educativo actual debe ir más allá de la transmisión de conocimientos, apostando por una formación integral orientada al desarrollo humano sostenible e inclusivo.
“Después de la pandemia ha sido un poco complicado. Hemos tenido que trabajar intensamente las emociones y su regulación”, señaló la docente, al destacar que el bienestar emocional de los niños se ha convertido en un eje fundamental del proceso educativo. En ese sentido, remarcó que el objetivo es formar estudiantes “críticos, reflexivos, creativos y, sobre todo, felices”.
La experiencia de Ana Pino ha trascendido fronteras. Recientemente fue reconocida con los “Premios Excelencia” en el Teatro Alcalá de Madrid, donde su proyecto compitió con propuestas de diversos países de Latinoamérica. Su iniciativa también ha sido presentada en congresos internacionales en Europa y Sudamérica.
Su propuesta pedagógica se centra en fortalecer la identidad cultural desde el aula, incorporando tradiciones locales y costumbres ancestrales como parte del aprendizaje. “Queremos que el niño se involucre y ame el lugar donde ha nacido”, explicó.
La docente también recibió una beca de estudios internacionales, la cual viene desarrollando de manera virtual como parte de su formación continua.
En el cierre de las actividades por el aniversario de la educación inicial, Pino destacó el trabajo de sus colegas y reafirmó su compromiso con la mejora de la enseñanza en el país.
Finalmente, subrayó que la base de una sociedad se construye desde la primera infancia, donde el aprendizaje debe estar guiado por el amor, la identidad y el desarrollo integral de los niños.











