La costa de Tacna soportó en los últimos días un inusual episodio de precipitaciones asociado a la DANA “Aníbal”, con ITE como uno de los puntos más afectados y que incluso alcanzó un nuevo récord histórico de lluvia. La jefa del SENAMHI Tacna, Edualda Medina, informó que durante 24 horas se registraron 10.2 milímetros de precipitación en ITE, cifra que equivale a 10.2 litros de agua por metro cuadrado.
La especialista explicó que el registro resulta excepcional para esta zona desértica. El promedio histórico de precipitación para ITE durante agosto era de aproximadamente 2.1 milímetros acumulados en todo el mes, mientras que el máximo registrado anteriormente para un día de agosto era de 3.7 milímetros. El nuevo registro de 10.2 milímetros superó ampliamente estos valores y contribuyó a generar deslizamientos y afectaciones en sectores como Quebrada de Burros.
En la ciudad de Tacna también se registraron precipitaciones importantes. Durante una jornada se acumularon 4.2 milímetros en 24 horas, prácticamente el total de la precipitación normal de agosto, que alcanza los 4.3 milímetros. A la fecha, la estación de Tacna acumulaba 13.9 milímetros. Asimismo, Palca registró hasta 17.8 milímetros, mientras que otras zonas de la región también reportaron lluvias, nevadas y granizo.
Respecto a las condiciones meteorológicas para las próximas horas, Medina señaló que este miércoles 19 de agosto las condiciones tenderían a retornar a la normalidad, aunque durante este martes todavía podrían presentarse algunas ráfagas de viento, lloviznas y trasvases. Para el jueves 20, viernes 21 y sábado 22 se prevé nuevamente un incremento de las temperaturas diurnas, con valores de entre 2 y 3 grados por encima de lo normal, marcando el retorno de condiciones más cálidas en la región.
SENAMHI recomendó a la población mantenerse atenta a los avisos meteorológicos y adoptar medidas preventivas, especialmente ante los fuertes vientos que pueden extenderse hasta septiembre. Se pidió asegurar techos y calaminas, evitar permanecer cerca de árboles deteriorados, letreros u otras estructuras que puedan caer y mantener despejados los sistemas de drenaje. La especialista remarcó que el episodio no debe ser minimizado, pues las condiciones propias de la región, sumadas a las precipitaciones extraordinarias, pueden generar deslizamientos, daños materiales y otros riesgos.











