Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), advirtió sobre la acumulación de energía sísmica frente a las costas de Tacna y Moquegua, que podría desencadenar un terremoto de magnitud cercana a 8.0, acompañado de un tsunami con olas de entre 10 y 15 metros. A la vez, destacó que en la misma situación también está Lima donde «se hace simulacros para un terremoto de 8.8″.
Situación que, sumada al silencio sísmico registrado en el norte de Chile, configura un escenario de riesgo que debe ser considerado por las autoridades y la población. Así, enfatizó la vulnerabilidad de las viviendas relacionado a la deficiente calidad de las construcciones y las características del suelo sobre el cual se edifican.
«En la región norte de Chile no ocurre un sismo grande desde el año 1877; o sea, que en Tacna estamos entre ese gran sismo de Chile y lo que nos queda todavía (de energía acumulada) en la en la costa de Moquegua y Tacna», indicó.
Como ejemplo, recordó los daños ocasionados por el terremoto de 2001 en el distrito Ciudad Nueva, en Tacna, donde las viviendas asentadas sobre terrenos poco compactos sufrieron mayores afectaciones debido a la amplificación de las ondas sísmicas.
Siendo así, expresó preocupación por el crecimiento urbano desordenado, especialmente mediante ocupaciones en las laderas de los cerros y en los cauces de quebradas, zonas que pueden representar un peligro ante sismos, lluvias intensas y otros fenómenos naturales.
Exhortó a las autoridades a otorgar mayor prioridad a la gestión del riesgo de desastres y promover una cultura de prevención desde las instituciones educativas. Como parte de sus recomendaciones, pidió a las familias dedicar al menos 15 minutos cada fin de semana a realizar simulacros familiares, identificar rutas de evacuación y establecer puntos de encuentro seguros.
El especialista arribó a Tacna para la exposición de mapas de peligros volcánicos correspondientes a los volcanes Casiri, Puruni, Tutupaca y Yucamani a realizarse este viernes 6 en el auditorio del Colegio de Abogados de Tacna desde las 9 de la mañana.
Tavera explicó que los mapas son resultado de cinco años de investigaciones científicas y trabajos de campo, en los que se utilizaron instrumentos especializados para estudiar los antecedentes eruptivos y establecer posibles escenarios de peligro.
El especialista recordó que una de las últimas erupciones significativas registradas en la zona ocurrió alrededor del año 1800 en el volcán Casiri. Como evidencia de aquella actividad, todavía se pueden observar depósitos de ceniza en las inmediaciones de la carretera Panamericana.
Asimismo, indicó que más del 50 % de los suelos de Tacna y Moquegua tienen origen volcánico, característica que debe ser considerada en los estudios de planificación territorial y prevención de desastres.












