La colocación de una imponente estructura para las celebraciones del aniversario del distrito de Pocollay ha desatado la indignación de los residentes del casco urbano, que denuncian falta de seguridad por cercanía a cables de alta tensión, contaminación sonora y el cierre de accesos a la iglesia principal.
Según los vecinos, la estructura ha sido instalada de forma apresurada de otro punto a la intersección de la avenida La Merced con Francisco de Zela, en la parte alta de la plaza histórica, peligrosamente cerca de cables de baja tensión sin un plan de contingencia serio.
Incluso expresó malestar el párroco y representantes de instituciones como Cáritas, calificando la situación de «falta de respeto». Según los afectados, la cercanía del escenario a la parroquia de Pocollay no solo impide el libre tránsito de los fieles para la misa diaria, sino que los altos decibeles provocan que los vidrios de las edificaciones retumben, imposibilitando el trabajo y el descanso.
Además, la vecindad está segura de que hasta la propia parroquia servirá de letrina pública a los asistentes a la fiesta autorizada por el alcalde Tito García, de quien han expresado solo busca con la actividad redito político al estar a puertas de dejar el cargo.
«Recientemente los fieles hemos reparado todo el ornato de la iglesia y no tiene ni un mes; tememos que los visitantes ensucien y dañen todo de nuevo», señaló una vecina afectada.
La población ha calificado de «arbitraria» la decisión del alcalde, asegurando que no hubo participación ciudadana ni consulta previa con las instituciones del sector. Exautoridades y vecinos sugirieron que este tipo de eventos masivos deberían realizarse en espacios controlados y alejados del radio urbano, como el Parque Perú, para evitar el colapso de las vías y la inseguridad.











