Un niño de 11 años, diagnosticado con una enfermedad terminal, fue finalmente trasladado a la ciudad de Tacna luego de más de tres semanas de espera y reiterados reclamos dirigidos a EsSalud por parte de su madre.
El menor permanecía internado en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, en Lima, mientras su mamá, la docente Daisy Panty, gestionaba desde el 1 de marzo un vuelo humanitario que permitiera su retorno. Según denunció, el trámite se vio entrampado por desacuerdos administrativos entre instancias de EsSalud en Lima y la Red Asistencial de Tacna, lo que retrasó la evacuación médica.
El niño fue diagnosticado con tumor craneofaringioma recurrente con comportamiento maligno, además de hipoxia crónica y síndrome hepatopulmonar severo. De acuerdo con el equipo médico, su condición era terminal y requería un traslado especializado debido a su dependencia de un suministro constante de 15 litros de oxígeno. Especialistas habían señalado que una ambulancia aérea era el único medio viable para garantizar su seguridad durante el viaje, descartando cualquier tipo de traslado terrestre o convencional por el alto riesgo que implicaba.
Ayer, martes 24 la familia denunció un “ping-pong” administrativo respecto al financiamiento del vuelo, ya que EsSalud Lima y la Red Asistencial de Tacna se atribuían mutuamente la responsabilidad de cubrir el costo del traslado. La situación también generó una fuerte presión en el entorno familiar. Panty, docente de educación inicial, había agotado sus permisos laborales para permanecer junto a su hijo en Lima, enfrentando incluso el riesgo de sanciones por no reincorporarse a su centro de trabajo en Tacna.
Finalmente, tras los reclamos públicos y la insistencia de la madre, se concretó el traslado del menor a Tacna, donde su familia esperaba que pueda pasar sus últimos días acompañado de sus seres queridos en un entorno más cercano y digno.











