Katherine Viveros Condori, una joven integrante del grupo de rescate animal «Patitas Unidas» pasó la noche en el calabozo de la comisaría en Moquegua luego de ser acusada de robo por un sujeto que reclamó la propiedad de una mascota que ella rescató en estado de abandono.
Según la información, los hechos se suscitaron en el centro poblado de San Francisco, cuando Viveros Condori encontró a una perrita deambulando por la calle con signos evidentes de deshidratación y maltrato. Siguiendo su labor habitual como rescatista, la joven llevó al animal a su vivienda para darle un baño, comida y brindarle el tratamiento necesario antes de propiciar una adopción.
Poco después, un hombre se presentó en su domicilio identificándose como el dueño del animal. Ante esto, la rescatista solicitó que acreditara la propiedad mediante documentos o el carnet de vacunación, a lo cual el sujeto se habría negado, iniciando una discusión. Minutos más tarde, y con una celeridad poco común en otros delitos, dos patrulleros de la policía y efectivos de Serenazgo llegaron al lugar para detener a la joven bajo cargos de robo.
Viveros Condori fue llevada a la comisaría y encerrada en un calabozo vistiendo únicamente un polo de manga corta y un short. La policía extrañamente actuó con celeridad y hasta desplegó fuerza —incluyendo sirenas y múltiples unidades— por un caso donde la joven simplemente pedía pruebas de propiedad para salvaguardar el bienestar del animal.
Esta mañana, familiares y colectivos defensores de los animales se congregaron en los exteriores de la comisaría con carteles, exigiendo la libertad inmediata de «Kate», como es conocida la joven en el ámbito del activismo. Los manifestantes critican que, mientras la fiscalía y la policía a veces muestran lentitud ante delitos graves, se mantenga tras las rejas a una persona dedicada a proteger animales desamparados.











