Al cumplirse 25 años del terremoto que sacudió el sur del país el 23 de junio de 2001, el economista y expresidente del Consejo Transitorio de Administración Regional (CETAR), Washington Zevallos, expresó que Tacna aún no ha aprendido tras la tragedia.
El exfuncionario recordó que el movimiento telúrico ocurrido un día sábado a las 3:33 p. m. dejó 14 fallecidos, más de 300 heridos y miles de damnificados en la región, por lo que consideró que la fecha debe servir para reflexionar sobre las vulnerabilidades que persisten en la ciudad.
Zevallos señaló que una de las principales enseñanzas que dejó el sismo fue la fragilidad de las viviendas construidas sin criterios técnicos y sobre terrenos inadecuados. Recordó que, tras la emergencia, especialistas como el ingeniero Julio Kuroiwa recomendaron trasladar el crecimiento urbano de Ciudad Nueva hacia las Pampas de Viñani. Sin embargo, afirmó que con el paso de los años predominó la informalidad y el crecimiento desordenado.
“Se sigue construyendo en zonas de riesgo y en laderas cuyos suelos no son recomendables”, sostuvo al cuestionar la falta de planificación territorial y el escaso control de las autoridades locales.
Para Zevallos resulta aún más grave, que tras el terremoto, el hospital de Tacna pese a ser declarado inhabitable y de urgente la construcción de una nueva infraestructura; la región continúa afrontando problemas para contar con un nosocomio moderno y plenamente operativo.
“Han pasado 25 años y lamentablemente no tenemos hospital. Esa es una tragedia humana, ya no una tragedia de origen natural”, manifestó.
El excongresista también expresó su preocupación por la escasa preparación de la población frente a futuros desastres naturales. Cuestionó que los simulacros muchas veces sean tomados con indiferencia y que gran parte de las familias no cuenten con medidas básicas de prevención.
Asimismo, consideró que existe una pérdida de conciencia sobre la importancia de respetar el entorno y planificar el desarrollo de las ciudades con criterios de seguridad.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades y a la ciudadanía a fortalecer la cultura preventiva y prepararse para futuros eventos sísmicos.
“El derecho a la vida significa estar preparados ante la eventualidad de otro terremoto. Preservar la vida sigue siendo una tarea pendiente”, concluyó.











